sábado, 12 de abril de 2014

Duele

Querer escribirlo y que te tiemblen las manos, por que lo has perdido, aun que, ¿puede perderse algo que nunca se ha tenido? Siempre he pensado que, bueno, antes o después la fortuna se pone de tu parte, o bien por que estás bajo suelo y no puedes hacer más que subir o por que simplemente te ha tocado, pero hay veces que las hipótesis se equivocan. Y es que, por mucho que desees algo, eso no va a hacer que llegue. Por que como muchos dicen, tienes que actuar. Pero es como si tu cabeza hiciera caso omiso a esa sugerencia tan sabia, es como si no pudieras reaccionar, como si te quedaras paralizada, y así, tren tras tren se van esfumando las ¿oportunidades? Y llega un día en el que te paras y piensas ¿y si?... Y comienzas a pensar que nunca podrás ver su sonrisa al despertar, ni si prefiere cereales con el desayuno o si simplemente le basta con un café bien cargado. Que te perderás cosas tan simples como un "¿qué tal ha ido el día?", "se ha acabado la pasta de dientes" o "ten cuidado con el coche". Duele, duele pensar que no será a ti a quien le ofrezca su último trozo de tarta, ni tampoco serás quien vaya a esas comidas de Navidad en las que no conoces a nadie. No sabrás si es de los de dormir en calzoncillos o de los de taparse con la manta hasta arriba, o si prefiere un libro antes que un programa de televisión, o si le da igual llegar tarde al trabajo por quedarse cinco minutos más en la cama observando como duermes. Se te olvidará ese hoyuelo que le sale al sonreír y la forma que hacían las pecas de su espalda. Llegará el momento en el que no recuerdes cual era el color de sus ojos y tengas que recurrir a esas  fotos de fotomatón que os hacíais para echaros unas risas, esas fotos que ahora son tu todo.
Duele pensar que mientras tanto estás ahí, donde siempre, en esa estación en la que para ti no pasa el tiempo, en la que ves los trenes llegar y como se van llenando.

sábado, 25 de enero de 2014

domingo, 22 de diciembre de 2013

this

Ella quería sentir lo que se describía en los libros, quería vivir una de esas historias que había leído cientos de veces, únicamente quería sentir el calor de un abrazo de aquella persona especial, protagonista de sus sueños. Pero en vez de eso, ella se quedaba tras su muro de cristal, observando como todas las personas de su alrededor iban formando su historia, iban evolucionando, ¿y qué hacia ella? ella era presa del miedo. Miedo tal vez a hacer las cosas mal, a equivocarse. Pero es que nunca le enseñaron que la vida está para eso, para equivocarse. Ella esperaba que las cosas vinieran solas, como si de magia se tratase, pero hay que romper ese muro y salir ahí a fuera, a vivir eso que llaman vida.

domingo, 24 de junio de 2012

Abismo.

La casa esta vacía sin ti, desde que te fuiste no hace más que llover. Yo creía que el final nunca llegaría, que todo iría alargándose y que te seguiría viendo a lo lejos, sonriendo. Pero todo tiene un final, triste o feliz, pero lo tiene, y este ha sido el mío.
Y sigo pensando que dentro de unos meses me reiré de todo esto y todo volverán a ser sonrisas y cosas que contar; tú estarás lejos, pero a la misma vez muy cerca de mi.

viernes, 20 de abril de 2012

¡Hola a todos! creo que no voy a seguir con la historia que hay publicada (dos capítulos por el momento), se me ha ocurrido algo mejor. Ya iré publicando algo. ¡Besos!

domingo, 25 de marzo de 2012

∞ x ∞

Este post va dedicado a una de las mejores personas que conozco, se llama Sara y es mi mejor amiga.
Voy a hablar un poquito de ella:
Sara a simple vista puede resultar una chica que parezca arisca o que no sea amable, puede parecer que nada vaya con ella y que pase de todo, pero cuando la conoces, cuando intercambias emociones con ella; sentimientos...es la mejor persona que te puedes llevar a la cara. Es simpática, amable, cariñosa, sabe escuchar, es MUY buena amiga de sus amigos, le preocupa hasta la más mínima cosa que te pase, sabe como sacarte una sonrisa en los peores momentos. En definitiva es realmente fantástica.
La gente puede hablar, y puede seguir hablando, pero a ella le va a entrar una cosa por un oído y le va a salir por el otro (y eso me encana de ella), lo que le importa realmente es lo que piensen sus amigos, sus amigos de verdad.
En estos momentos doy gracias por haber tenido la oportunidad de haberla conocido, de poder haber intentado aun que sea ayudarla en los momentos más difíciles de su vida, de poder haber conocido sus defectos y sus virtudes, de poder haber compartido miles y miles de emociones con ella, de poder haber llorado y reído a su lado.
Y es que si no fuera por ella yo no sería nadie. Me ha aconsejado hasta cansarse, lo sabe todo sobre mí y por eso con una mirada conoce mi estado de ánimo.
Es genial tener una persona con la que poder expresar lo que sientes sin problemas, saber que ella siempre estará ahí y que nunca dejará de estarlo por muchos baches que la vida quiera poner.
Aun que ella piense que nos estamos distanciando de algún modo, quiero decirle con este post que nunca, repito, nunca podré distanciarme de una persona que se ha desvivido por mi, que lo ha dado todo por verme sonreír y que a pesar de todo nunca se rinde. Quiero que sepas que te estoy infinitamente agradecida por todo lo que has hecho por mi, por tener un apoyo como el tuyo y por toda la paciencia que has tenido conmigo. Gracias, una y otra vez, gracias.
Te quiero mucho, mucho, mucho.

domingo, 12 de febrero de 2012

CAPÍTULO 2

-Sí, bueno...llegamos hace unos días al pueblo. -dijo mientras se colocaba bien su flequillo medio rubio, intentando disimular lo nervioso que estaba.
Susan enarcó un ceja.
Por impulso le dí un manotazo en el brazo.
Ella dió un pequeño gritito, pero yo sabía de sobra que su chaquetón acolchado había amortiguado completamente el pequeño golpe.
-Bueno, pues ya nos veremos por el instituto. -dije antes de que nadie pudiera decir nada, quería salir de aquella situación tan incómoda.
-Pero... -dijo Will mientras nosotras salíamos deprisa y corriendo por la puerta.
-Susan, sinceramente yo me pensaría eso de dedicarme a la medicina, te iría mejor ser policía. -dije en tono serio, luego no tardó en escapárseme una pequeña risa.
Ja ja ja  que risa.
- Pero si le has hecho un interrogatorio de tercer grado al pobre chico.
- Solo tenía curiosidad.
- Ya, ya jajaja
Seguimos andando hasta que nos dimos cuenta que ya había anochecido, iba siendo hora de volver a casa. Llegamos al porche de casa y Susan se despidió hasta el día siguiente y eso me hizo pensar que no había comprado el regalo para el amigo invisible. Me subo la manga del abrigo y miro el rejoj: las 20:15. A esas horas no me iba a poner a hacer manualidades cutres...¿estaría abierta la librería?
Bajo rápido las escaleras y me dirijo hacía la librería, si está cerrada no se que haré.
Me aproximo a la puerta y parece que aún hay luz. Miro el reloj: las 20:30. Abro. No hay nadie.
- ¿Hola?
-¿Si? -se oye por el final.
-¿Will? -dije convencida.
Apareció por un pasillo.
- Uy, que haces por aquí jaja, ¿no teníais tanta prisa? -dijo con una bonita sonrisa.
- Es que he olvidado comprar un libro...
- Pues estás en el sitio perfecto. -dijo empezando a reír- me encanta su sonrisa-.
20:45. Empezó recomendándome las típicas novelas de vampiros, que a mi me gustan pero a la chica esta no la veo yo con estos tipos de libros...
Luego pasamos por la zona de libros de fantasía, pero no me convenció ninguno.
Ahora nos encontrábamos rodeados por altas estanterías llenas de libros de ciencia ficción.
- Mira, este es muy bueno. "El nombre del viento". -dijo mostrándome la contraportada del libro.

«Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.
Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,
puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido
Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.
Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».
He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Quizá hayas oído hablar de mí. »

- Sí, parece bueno, me gusta. -dije mientras sonreía y alzaba mi mirada hacía Will.
21:00. Le dí el libro dándole a entender que me lo quería llevar. Nos dirigimos  hacía la caja.
- Y...¿vives por aquí cerca? -preguntó mientras pasaba el código de barras por esos lásers rojos.
- Bueno...no mucho...¿Por qué lo dices? -dije sorprendida.
Miró el reloj.
- Porque son las 21:10
- ¿Cómo? -dije sin acabar de creérmelo.
- Que son las 21:10, bueno ahora y 11.
- Me van a matar, me van a matar. -dije moviéndome de un lado para otro.
- No te preocupes - dijo metiendo cuidadosamente el libro en una bolsa de papel- yo me voy ya a casa, si quieres te puedo llevar. - acabó la frase sin mirarme a los ojos.
No podía irme con un chico al que no conocía de nada, era una locura y si mis padres me vieran llegar con alguien a quien no conocen y tarde sería peor aún.
- No, gracias, yo me pongo los auriculares y llego enseguida.
- ¿Segura? -dijo ofreciéndome la bolsa de papel.
- Sí, sí, gracias de todos modos. -dije alejándome.
Will se quedó con la mano alzada, en el intento de despedirse.
Abro la puerta y salgo a la calle. Ahora el frío era aún más fuerte que antes, me abroché todos los botones del abrigo, enchufé los auriculares al móvil y me puse en marcha. Sonaba "10 minutes" de Inna.
Me metí por un callejón para atajar. Fui avanzando dejando atrás cubos de basura y sucias alcantarillas, cuando de pronto cuando ya estaba saliendo de aquella calle oscura me sorprendieron tres chicos que parecían mucho más mayores que yo y con muy mala pinta. Bajé el volumen de la canción.
- Uy ¿estás solita? ¿quieres que te acerquemos a casa? -dijo el que parecía el cabecilla.
- No... -dije en el intento de escabullirme.
- Venga, no tengas miedo guapa, que no te vamos a hacer nada. -empezaron a reír todos.
Mi mente no hacía otra cosa que llamar a Will y en esos momentos no sabía por qué.
- Dejadme en paz, por favor.