viernes, 23 de diciembre de 2011

-Ya es la hora, el tren sale dentro de unos minutos, me tengo que ir.
-No, no te vayas.
-Es lo más inteligente, ya nada me retiene aquí.
Se dió la vuelta y empezó a caminar con su maleta en la mano, Sam corrió hacia ella y le agarró de la manga de su abrigo. Empezó a llover.
-Por favor, hazlo por mi.
-Dime sólo una razón por la que deba quedarme.- dijo mientras empezaba a llorar, sus lágrimas ya no se distinguían de la lluvia.
-Tengo miles razones por las que tienes que quedarte: tu sonrisa...esa magia que desprendes al sonreír no la cambiaría por nada en el mundo, el perfume que desprende tu pelo al toparse con una ráfaga de viento; inconfundible, sentirme pequeño cuando estoy a tu lado, esa manera que tienes que hace sentirme especial por el simple hecho de estar contigo, la agonía que siento cuando te veo cruzar una esquina y saber que hasta el día siguiente no podré volver a ver esos ojos brillantes y resplandecientes; imagínate si te vas para siempre...
- Pero...
-No, déjame acabar, por favor. ¿Sabes? la primera vez que te vi supe que nada ni nadie nos podría separar en ningún momento, que seríamos uno, que no podría vivir sin tu energía mañanera ni sin tu risa.
Pero al fin y al cabo la razón más importante es que te quiero y que si te vas...yo me muero.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Tiempo, not found!

¡Hola a todos! madre mía ya no me acordaba ni de la contraseña para entrar en blogger jajajaja, bueno últimamente no he tenido tiempo para poder escribir y actualizar el blog, lo siento :(
A partir de ahora, que ya llega la Navidad a ver si escribo un poquito y actualizo más.
Un beso a todos!

viernes, 21 de octubre de 2011

No un día cualquiera

Jueves, meto el libro de física, matemáticas, inglés, valenciano y castellano. Voy a mi habitación y saco el pantalón corto de chandal, lo coloco en la silla del escritorio y me pongo el pijama. Me tumbo y empiezo a pensar en una camiseta que pueda irle bien al pantalón, escojo mentalmente una y cambio de pensamiento al instante. Ahora solo aparece en mi mente si mañana le veré por lo pasillos o si tan siquiera irá a clase. Día tras día le observo entre la gente, le miro, me mira y lanzo la vista al suelo. No puedo aguantar su vista más de 2 segundos seguidos; que situación más triste. Me doy la vuelta y decido dormirme.
Viernes, me levanto zombie como siempre y desayuno. Me preparo y salgo de casa. Llego y ya están casi todas mis amigas en el sitio de siempre. Empezamos a hablar y mientras tanto pasa un grupo de chicos por nuestro lado, entre ellos está él. Se ponen un poco más adelante de nosotros, pero el ya no está. No se donde habrá ido a parar. Abren las puertas y entramos, cuando estamos a punto de entrar, por mi derecha aparece un grupo de chicos de mi clase, voy a saludarlos cuando me doy cuenta de que él esta ahí con ellos, decido quedarme callada y me paro, discretamente dejo que pasen y sigo caminando con mis amigas. A primera hora me toca educación física así que tengo que ir al gimnasio, voy a cruzar a la izquierda cuando veo que él también cruza para allá, teniendo que haber seguido recto. Dejo que siga yendo por delante. Entro y allí estaba, hablando con unas de mi clase, cuando me ve entrar me mira, se despide y empieza a subir las escaleras. Por el rabillo del ojo noto su mirada, no quiero girarme y sentirme idiota, sigo con paso firme y entro al fin. Estiramientos, correr y más correr, por suerte se acaba rápido y vamos a cambiarnos. Inglés. Física y química. Patio.
Salgo de clase, con ganas de que me de el aire. Me reuno con una amiga y vamos cruzando el pasillo, bajamos un piso, al llegar al primero alzo la vista y miro hacía el pasillo del aula de música mientras bajo las escaleras, devuelvo mi vista hacía delante cuando lo tengo delante, nos hemos chocado. Nuestras miradas se vuelven a cruzar, por un momento no se que hacer. Sin tropezarme bajo los escalones y consigo dejarle atrás.
El patio como siempre se acaba enseguida y es hora de entrar a clase. Castellano, el romanticismo, muy divertido. Salgo al pasillo y no le veo. Valenciano, no se que era peor. Vuelvo a salir al pasillo y junto con una amiga nos vamos al piso de abajo, yo únicamente quería verle, no pasearme. Llegamos a otras escaleras para subir a nuestro piso cuando le veo bajar por ellas. Nos miramos durante unas milésimas de segundo, los dos con la misma pregunta en la cabeza: <¿A dónde va?>
Al fin llegamos a clase; queridas matemáticas. Corregimos ejercicios y más ejercicios. La profesora empieza a explicar cosas, pero mi cabeza está en otra parte. Más bien en el piso de abajo. Toca la sirena y empiezo a recoger mi mesa, cuando me doy cuenta estoy sola en clase, siempre me pasa lo mismo, tardo demasiado en recoger. Voy a cargar con la mochila cuando noto que alguien me tapa los ojos con un pañuelo.
- ¿Quién es? -empiezo a decir.
No recibo respuesta.
-Paula, si eres tú no tiene gracia. -digo en tono un poco enfadado.
Sigo sin recibir respuesta.
Sea quien sea me coge de las manos y avanzamos a la vez.
- Empezaré a gritar como no me digas quién eres.
Esa persona me conoce demasiado bien y sabe que en ese momento mi corazón va a mil por hora y no sería capaz de gritar.
Empezamos a subir escaleras que no se a dónde me llevan, no se por que no he salido corriendo aún, el tacto de sus manos me resulta muy familiar.
Ahora siento como el sol incide en mi piel, esa sensación de calor me encanta. Noto como la venda va perdiendo fuerza y como mis ojos se ciegan por la luz del sol.
-¿Ves allí en lo alto lo que pone? -llegué a oír por fin.
En ese momento lo único que me importaba era saber quien era esa persona. Me giré con las manos en los ojos y le vi, era él. Le abracé y noté como sonreía. Estábamos en la azotea, madre mia. Me giré y miré en la dirección indicada.
"Te quiero"

sábado, 1 de octubre de 2011

Quiero verte al despertar y al acostarme, también quiero sentarme encima de un muro mientras tú haces un graffiti, que me sorprendas tapándome los ojos y hacerme la tonta preguntando quién es.
Ah! Tumbarnos en el césped y ponerle forma a las nubes, podemos escaparnos, ir al aeropuerto y dormirnos en las pistas de aterrizaje. También podemos pintar una pared y ponernos perdidos de pintura o que me secuestres y me transportes a un mundo de sueños. Irnos a un parque de atracciones y montarnos en la montaña rusa más alta, ver una película o no verla; pero con palomitas. Reírnos hasta que nos duela la barriga y comerte a besos sin razón aparente. Pasear hasta perder el rumbo, quemar el carrete de una cámara y tomar batidos de chocolate. Subir al edificio más alto y contemplar la ciudad, tirar piedras a un río y arrancar pétalos a las margaritas. Que al recogerme llegues tarde y no me importe o que lleguemos tarde y se enfaden.
Ir a la playa y dibujar un corazón en la arena, tomar granizado de limón con dos pajitas y hacerte aguadillas. Que toques solo para mí.
Cansarme y que me lleves a caballito y por eso regalarte un beso. Aprenderme todos y cada uno de tus lunares. Saltar al vacío a tu lado y sonreír juntos.
Poner la música a tope y saltar encima de la cama, también comer ositos de gominola mientras vemos a la gente pasar.
Aun que lo único que quiero es estar contigo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Y saber que no podrá ser, que el tiempo apremia y que todo acabará yéndose a la mierda.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO FINAL
Al día siguiente ya me habían dado el alta, llegamos a casa y me encerré en mi habitación. Mis padres están muy enfadados conmigo por haberles mentido, y a cada momento me recuerdan lo que ha pasado, preferiría haberme quedado en el hospital; todo me recuerda a él.
El horario de visitas era de 12:00 a 13:00 y de 17:00 a 18:00. Esta tarde iré a visitarle.
La mañana se me hizo eterna, desde que llegué a casa por la mañana mi móvil no paraba de sonar, recibía mensajes cada cinco minutos, acabé por ponerlo en silencio y olvidarme de todo.
Tenía unas ganas inmensas de que fuera la hora de ir a ver a Hugo, era lo único que me hacía tener esperanzas.
Después de comer me fui, aun que aún faltara para la hora, quería que me diera el aíre y despejarme un poco.
Pasé por un parque, mientras caminaba veía a una pareja sentada en un banco, estaban sentados en el césped, con las piernas cruzadas, uno enfrente del otro, mirándose y haciéndose carantoñas, se me vino el mundo encima.
<¿Por qué tuvimos que coger aquella moto del demonio?> <Si no la hubiéramos cogido ahora todo sería perfecto.> -me estuvo rondando por la cabeza cada vez que veía a aquella pareja.
Las 16:45, me voy acercando al hospital, entro y me siento en una sala de espera hasta que se haga la hora.
A mi alrededor hay mucha gente: enfermeras que van de un sitio a otro medio corriendo, ancianos que esperan su turno mientras comentan la novela del día anterior, no muy lejos de mi hay una señora no muy mayor con cara angustiada que no para de dar vueltas de un lado a otro, estará esperando a alguien que estén operando-pienso- alzo mi muñeca y miro el reloj: 17:00, me levanto de un salto y me aproximo a la habitación de Hugo, abro la puerta y todo es silencio. Entro con pies de plomo, sin querer hacer el más mínimo ruido. En la cama no había nadie, solo había una enfermera que la estaba haciendo. Las piernas comenzaron a flaquearme.
- ¿Do...dónde está el paciente de esta habitación? -pregunté con voz temblorosa.
- Lo siento, no hemos podido hacer nada.
Las piernas me fallaron y caí al suelo, perdí el conocimiento. Ahora los últimos días que pasé con él se repetían en mi cabeza como si de una película se tratara, no veía otra cosa, nada más su sonrisa y esos ojos llenos de vida, que no volvería a ver. Esos ojos que me habían enseñado a querer, los que me habían enamorado desde el primer momento. Nos lo volvería a ver, no los volvería. -decía mi cabeza como si fuera un eco.
Cuando me desperté me vi tumbada en una cama, quizá en la que estaba Hugo-llegué a pensar, y eso hizo que se me volviera a nublar la vista- rodeada de mis padres y de alguna que otra enfermera.
- ¡Dijo que ni las nubes! ¡Lo prometió! -empecé a chillar.
- Tranquilízate. -dijo una enfermera mientras me pinchaba algo en el brazo- está en estado de shock - dijo refiriéndose a mis padres.
Volví a quedar en un inmenso sueño.

Desperté aturdida pero ahora no recordaba nada, el sol me daba en la cara y no me dejaba ver con claridad, me incorporé y vi que estaba sentada en una amaca y que enfrente estaba la piscina.
<¿Todo había sido un sueño?> - resonaba en mi cabeza <No me lo puedo creer, estoy aquí, en la piscina>
-¡Aliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Oí desde la puerta, era Laura. Corrió hacia mi y me abrazó fuertemente.
-Puff me he quedado dormida y he tenido un sueño rarísimo. -dije aún sin llegar a creérmelo.
-Bueno, déjate de sueños y vamos a la piscina, que tengo unas ganas...
- ¡Venga vamos! -dije mientras le cogí del brazo y la arrastré hasta la piscina.
Estuvimos haciendo el tonto en la piscina un rato hasta que me dijo:
- Una cosa...
- ¿Sí?
- ...este verano ha venido un primo conmigo, y ahora dentro de un rato bajará.
- Ah, vale, no problemo. -dije imitando la voz de Arnold Schwarzenegger.
Empezamos a jugar a marco polo, me tocó a mi pagar y acabé en el extremo más hondo de la piscina cuando de repente alguien se tiró a pocos centímetros de mi, salió a flote:
- ¡Ostras, perdona!
- Jajaja, no te preocupes. Soy Ali ¿y tu debes de ser el primo de...?
- Encantado, sí, soy Hugo.

Gracias a todos por haberme leído todo este tiempo, enormemente agradecida, muchos besos(L)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 8
- Lo único que sabemos es que está en estado de coma, aún no ha despertado y según los médicos sería un milagro que lo hiciese... sufre un traumatismo cráneo encefálico a causa del choque que os hizo salir despedidos... tú tuviste más suerte.
En ese momento me sentía morir, una inmensa oscuridad se apropiaba de mi y no me dejaba ver con claridad, ahora todas aquellas promesas se habían quedado en las tablas de madera. Empecé a llorar, no podía dejar de hacerlo, mi madre entendió que en ese momento necesitaba estar sola con mis pensamientos y se marchó.
<¿Por qué a él y no a mi?> <¿Por qué?>  -me repetía una y otra vez.
Me fijé en las vendas que tenía puestas, lo único que parecía estar roto era el brazo izquierdo y el dedo índice del derecho, tenía cortes en la cara y magulladuras en las piernas, pero en ese momento no sentía dolor solo sentía un gran vacío. Me senté en la cama y me puse en pie, tenía que verle y decirle que le quería antes de que fuese más tarde. Salí de la habitación a duras penas, fui a través del pasillo asomándome en cada una de las habitaciones hasta que llegué a la suya.
Estaba quieto, no se notaba ni tan siquiera que respirara, por un momento me asusté. Me acerqué a la cama, tenía media cabeza vendada dejando a la vista esos ojos azules que aún tardaría en ver, una pierna escayolada y varios dedos rotos. Cada cinco segundos se oía el pi...pi...pi del monitor de signos vitales. Le cogí de la mano apretándosela con fuerza mientras decía:
- Te tienes que poner bien - empecé a llorar- acuérdate...no nos separarán ni las nubes.
- Te quiero Hugo, no lo olvides nunca.
- ¡Eh, tu! no puedes estar aquí. - dijo una enfermera amargamente.
Salí de la habitación con lágrimas en los ojos y volví a la mía.
Me tumbé en la cama, y cerré los ojos, pensé que al dormirme me despertaría a su lado, en aquella playa y que todo habría sido una pesadilla.
 Me sumergí en un sueño profundo no quería despertar y sentir aquella impotencia.

Desperté, no sabía que día era, ni tan si quiera si Hugo seguía vivo. Giré la cabeza y vi a un grupo de chicas, a simple vista no las reconocía.
- ¡Ali has despertado! llevas días dormida, nos estábamos empezando a preocupar.
Al oír aquellas palabras me acordé de Bella durmiente-corrían lágrimas por mis mejillas-ahora nadie me sacaría de quicio diciéndomelo.
Eran mis amigas, pensé que no las vería hasta que empezara el instituto.
Antes de que pudiera decir nada se agolparon a abrazarme.
- Venga Ali ahora no tienes que preocuparte por nada, solo de ponerte buena. -dijo Julia, una de mis mejores amigas.
- ¿Pe...pero como habéis llegado hasta aquí?
- Os trasladaron al hospital de aquí, de Madrid, al tener que operar a tu acompañante y no tener suficientes recursos en aquel hospital. Y como vivís aquí pues aprovecharon.
No dije nada, sentía inercia por todas partes, no me encontraba con ánimos ni para abrir la boca, pero hice un esfuerzo.
- Chicas, muchas gracias por venir. - dije con voz apagada.
- ¡No las tienes que dar! - obtuve por respuesta.
Me dieron cada una un beso y se marcharon.
A mi derecha había un gran ramo de flores, en ese momento no me importaba de quién era, solo quería volver a ver a Hugo y saber que estaba bien.
Después de unos minutos entraron mis padres por la puerta, muy nerviosos.
- Nos han dicho tus amigas que has despertado. - dijo mi madre.
- Llevas 3 días dormida, los médicos no se lo explican, no estabas tan leve como para no despertar.
Yo si me lo explicaba, no quería saber nada de nadie, quería desaparecer y pensar que todo había sido una pesadilla. No me digné a hablar.
-¿Sabes Ali? tienes mucha suerte de no haber acabado como el chico que iba contigo, aún no ha despertado del coma y sus padres están destrozados. Y aún nos tienes que explicar que hacías con él en esa moto. -siguió mi padre.
- Tomás déjala, no tiene ganas de hablar de lo ocurrido. -dijo mi madre salvándome de un interrogatorio.
- ¿Has visto el gran ramo de flores que te han traído? - dijo mi madre sonriente, como si quisiera que yo también lo estuviese
- Sí...me he dado cuenta... - dije al fin.
- Te las ha traído Samuel.
Samuel, mi mejor amigo en el instituto, es un chico simpático, al que le gusta jugar a los crucigramas, es guapete pero sin pasarse, le encanta contar chistes y se debe de haber enterado de que estoy aquí.
-Ah...dadle las gracias de mi parte. -dije en tono apagado.
-Ali...intenta estar más contenta, sabemos que esto no es plato de buen gusto para nadie, pero al menos tú estás bien, eso es lo que importa.
-¡¿Y Hugo?! ¡Nos podía haber pasado a los dos lo mismo! ¡No quiero estar feliz y contenta mientras el se debate entre la vida y la muerte! ¿Es que no lo entendéis?
-Ali...pero...
-¡Dejadme por favor, quiero estar sola!

El siguiente capítulo será el último ya que gracias al instituto no tendré tiempo para escribir. Me habría gustado hacer la historia más larga...espero que os haya gustado. Seguiré actualizando el blog pero menos que antes. Besos para todos y muchas gracias :)

lunes, 12 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 7
Nos quedamos tumbados en la arena mirándonos el uno al otro, escuchando la brisa del mar, era una sensación de paz, tranquilidad, felicidad. Le quería, sí, le quería, igual era pronto para decirlo pero era así. Todo este tiempo había estado buscando un príncipe azul que me llevara en un su corcel blanco y me salvara de la malvada bruja, pero ahora le tengo a él, que es mucho mejor que un futuro rey con caballo.
- ¿Sabes?
- Dime. - dije mirando a aquellos ojos azules en los que me quedé sumergida durante un tiempo.
- En este momento soy la persona más feliz del mundo. - dijo apartándome un mechón de pelo que me cubría la cara.
- Te quiero Hugo, te quiero, te quiero, te quiero.
- Pensé que no iba a sentir esto por nadie, eres especial...te quiero Ali y nunca lo dejaré de hacer. Desde el primer día que te vi...ruborizada por aquel canto de Cumpleaños feliz...  mi mente no se pudo deshacer de tu sonrisa, de esa manera de sonreír...
- ¿Has estado todo este tiempo...?
No me dejó acabar, por enésima vez.
- ¿...enamorado de ti?, sí, lo he estado y ahora no quiero que esto acabe, no quiero que dentro de cinco días todo haya acabado y fuese como si no hubiera pasado nada; no quiero que nos separe nada... ni incluso las nubes.
- Te doy mi palabra, nada es nada.
Nos quedamos un rato más allí tumbados, admirando el paso de las nubes y del tiempo, qué poco nos importaba. Decidimos levantarnos, ya que se hacía tarde y empezar a quitarnos la arena que llevábamos encima, una vez sin arena volvimos al pueblo y cogimos la moto.
Antes de subirme  me sonó el móvil:
-¿Sí?
- ¡FELICIDADEEEEES!
Oh dios mio, eran mis padres.
- Jajajaja muchas gracias... - dije un poco cortada.
- Cuando llegemos te daremos una cosita que hemos comprado... ¿como va todo por allí?
- Eh, pues, todo muy bien...como siempre...-que mal se me da mentir, pensé.
- ¿Y tu hermana?
- Ah, pues hace un rato que hemos subido de la piscina... -dije mientras veía como Hugo empezaba a reírse.
- ¿Entonces todo bien? Como no llamabais hemos llamado nosotros.
- Exacto. -se oye de fondo.
- Sí, estad tranquilos, todo va bien.
- Vale, pues te dejamos.
- Un beso. - se vuelve a oír de fondo.
- Besos para todos.
Y cuelgo.
-¿Acabas de volver de la piscina, eh? jajajajajaja. -dijo Hugo mientras subía a la moto.
- Idiota jajajaja, si quieres les digo que estoy con chico montada en una moto en el pueblo de al lado.
- Mejor lo de la piscina jajajaja. - dijo mientras me dio un beso.
- Te quiero.
Arrancó y volvimos a la carretera, ahora iba muy deprisa, demasiado.
- Afloja, nadie nos espera. - dije con voz serena.
- Como quieras, pero tranquila que no pasa nada, no se ven muchos coches.
- Bueno, pero no vayas muy deprisa, por favor.
- Valeeeeeee. - dijo rápidamente.
Apenas aminoró la marcha, parecía seguro de si mismo y eso hizo que me sintiera agusto.
De pronto vi como un coche a toda velocidad se dirigía hacía nosotros en dirección contraria.
- ¡Hugo! ¡Frena! ¡Frena!

Desperté confusa, en una habitación en la que nunca había estado...parecía un hospital.
- ¡Ali has despertado, menos mal hija mía estábamos muy preocupados por ti! - dijo mi madre mientras se le escapaba alguna que otra lágrima.
En aquel momento solo recordaba que iba en una moto con...con Hugo.
- ¿Y Hugo? ¿Dónde está? ¿Está bien? - no paraba de decir.
No recibí respuesta.
- ¡Quiero ver a Hugo! ¿Dónde está?

Continua en el siguiente capítulo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 6
Nos separamos poco a poco y nos miramos, sonrientes, felices.
- No te vayas. - dije abrazándole.
- Como diga Bella durmiente...mi Bella durmiente.
Después de fregar entre los dos y de recogerlo todo, Hugo me dijo que podríamos ir a dar una vuelta en moto, que la tenía aparcada fuera de la urbanización y que de ella si tenía las llaves.
Salimos a las 17:00 de casa cogí lo imprescindible y por si acaso me puse el bikini.
Nos montamos y partimos de allí. Aceleró por aquella carretera que daba al mar. Me agarré fuerte a su espalda y dejé reposar mi mejilla sobre ella, fijé mi vista en el mar, luego cerré los ojos y empecé a sentir como la brisa del mar moldeaba mi pelo con sus inmensas manos, acariciaba mi cara con delicadeza, suavidad...Llegué a creer que estaba en el séptimo cielo.
Oí el motor parar. Llegamos a un pintoresco pueblo en el cual nunca había estado. Comenzamos a andar cogidos de la mano hasta que llegamos a una plaza rodeada de diferentes cafeterías. Decidimos sentarnos en una de las mesas que había en la terraza. En seguida nos atendió un camarero:
- ¿Qué van a tomar?
- ¿Que vas a querer? - me preguntó Hugo con esa sonrisa que le caracterizaba.
- Un granizado de limón. - dije devolviéndosela.
- Pues serán dos granizados de limón. - le dijo Hugo amablemente al camarero que enseguida tomó nota y entró dentro de la cafetería.
De pronto Hugo se levantó y me susurró al oído:
- Ahora vuelvo.
Me quedé un poco desencajada, pasaron unos minutos y apareció por mi espalda, tapándome lo ojos con una de sus manos.
- ¡¡Feliz cumpleaños!! - dijo mientras me enseñaba un pequeño paquete.
No, no, no puede ser, esto si que no me lo esperaba- me pellizqué- no no era posible.
- ¿ Co...co...como? - dije con la boca abierta.
- Sí, sé es un poco raro de explicar, pero el año pasado vi como unas chicas de la urbanización te cantaban el cumpleaños feliz y...pues me he acordado. - dijo sonriente, como nunca le había visto.
Es cierto, lo pasé fatal, soy bastante vergonzosa para estas cosas. Y la verdad es que la idea de cumplir años no me gusta, es algo secundario, no le presto importancia; por eso no se lo había dicho.
- Pero... no hacia falta que me compraras nada, estás loco.
- Venga, ¡ábrelo, ábrelo! - repetía una y otra vez, como un niño pequeño en el cumpleaños de su mejor amigo.
Madre de Dios, en ese momento me quedé sin palabras, estaba totalmente en blanco. La pequeña caja envuelta con un papel de color rosa y atada por un lazo rojo contenía un colgante, en el cual había grabado:
                                            Ali y Hugo,
                                              siempre.
                                             26-08-11
- Lo sabía, no te ha gustado...es que soy demasiado cursi y tonto -siguió hablando, como si le hubieran dado cuerda- Podemos ir a la joyería y cambiarlo por algo que te guste más, no pasa nada, guardo el ticket.
- Hugo, cállate. - dije mientras me acercaba a él y le besaba.
- Eres genial, en serio. - iba diciendo entre beso y beso.
- ¿Eran aquí los granizados? - interrumpió el camarero.
Nos arrellanamos en nuestras sillas avergonzados y asentimos.
Antes de tomarnos aquellos fríos granizados me puso el colgante, le prometí que no me lo quitaría nunca, jamás; y una promesa es una promesa.
Pagamos y nos fuimos de la cafetería. Seguimos caminando y llegamos a un precioso paseo que daba a la playa. Nos paramos a contemplarlo, era una puesta de sol preciosa.
Sin pensarlo me solté de su mano y eché a correr por aquel camino compuesto por tablas de madera, alguna que otra ya estaba estropeada por el paso del tiempo y hacía tambalear aquel camino. Me giré mientras corría y le miré sonriente, este en cuanto se dio cuenta corrió como un niño tras mi. Me alcanzó y nos caímos, mi vestido de florecitas se llenó de arena y mi pelo quedó cubierto de aquellos cálidos granos tostados.

¡Continua en el siguiente capítulo, no os lo perdáis!

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 5
Mi corazón palpitaba cada vez más rápido y por culpa del nerviosismo interrumpí aquel silencio lleno de pensamientos.
- Tienes un espagueti que te cuelga por la cara. - dije en voz baja.
- Ah...sí, claro. - dijo mientras iba levantándose y quitándose el espagueti de la cara.
La comida transcurrió en un profundo silencio, concentrados en aquellos  espaguetis, a la misma vez culpables de aquello.
- ¿Están buenos? - pregunté sin saber que más decir.
- Sí. - obtuve por respuesta.
Nunca me había sentido tan incómoda como en aquel momento.
- Ali...
- ...
- No quiero que cambien las cosas entre nosotros por lo de antes, podemos seguir siendo amigos o lo que quiera que fuésemos.
Tenía la voz apagada, como si estuviera derrotado.
- Tu eres especial, no me gustaría que todo esto acabara cuando lleguen mis padres, quiero decir... que podemos seguir quedando y todo eso... aun que va siendo hora de que llame a Dani y a los demás, desde que ocurrió todo no se nada de ellos...
- No.
- ¿No?
- Sí... no.
- No quiero que llames a nadie, esta semana es nuestra, nos la debemos.
En ese momento creí que me había vuelto loca, esa no era yo, no era Ali, era otra que estaba bajo los efectos del amor o algo parecido, es muy pronto para decirlo, pero solo de pensar en que se acabe la semana y que cada uno vaya por un camino distinto, me entristece, me pongo de los nervios solo de pensarlo, pensar que todo habría acabado.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Pues quiero decir...
Bip-bip-bip  sonó mi móvil, salvada por la campana-pensé-.
Me levanté como un rayo de aquella silla pensando que aquella llamada era mi salvación.
-¿Sí?
- ¿Ali?
- Sí, soy yo.
- Soy Laura.
- Ah hola Laura.
- No se nada de ti después de todo lo que ocurrió...
- Ni yo de ti.
- He pensado que podríamos ir esta tarde a la piscina a retomar lo de la otra tarde.
Me quedé unos segundos pensando mientras me giraba y veía a Hugo sentado en la mesa del salón.
- ¿Te acuerdas de los que se peleaban?
- Como me iba a olvidar...
- Vale, pues esta semana se quedará en mi casa el chico que me "defendió", Hugo. - aclaré.
- ¿Cómo?
- Es una larga historia Laura, sus padres no están en toda la semana y como sabes los míos tampoco, él no tenía llaves y...
- ¿Está bueno, eh?
- ¡Laura!
- Jajajajajaja
Hablamos un poco más y le dije que no ibamos a poder quedar.
- ¿Quién es... tu novio? - se oía desde el salón.
- ¡Idiota! - le dije desde la cocina.
Acabé de hablar con Laura y volví al salón.
- ¿ Y bien...?
- Y bien ¿qué?
- Pues ¿qué quién era?
- Ah, bueno, ahora te tengo que decir con quien hablo, ¿no es así?
- Claro, al ser el guardaespaldas de Bella durmiente tengo que saberlo todo, no vaya a ser que le pase algo.
- Ya, claro, será por eso... - dije en tono sarcástico.
Me levanté y cogí mi plato.
- Oye, y eso de que no querías que llamara a nadie...¿cómo era?
No contesté, aquellas cuatro paredes eran mi salvación, mi refugio más bien, aquella cocina llena de espaguetis por todas partes que tanto había odiado a la de poner la mesa...era lo mejor en ese momento.
Pero mi lúcido cerebro no cayó en que Hugo tenía piernas y con ellas podía moverse.
¡Toc toc!
-¿Se puede? - dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
Seguía sin contestar, pero entró de todas formas. Hice ademán de abrir la nevera pero me vi interrumpida por unas manos que cogían las mías.
- Ali, escúchame.
- Te escucho. - me digné a decir.
- Si quieres que me vaya dímelo ahora, por favor.
- No es que quiera que te vayas, pero entiéndeme esto es muy raro para mi, por que no se si tu te vas colando en las casas cada semana, pero para mi es extraño vivir con alguien a quien no conozco y encima alguien que se porta también conmigo y ...
Otra vez que me quedaba con la palabra en la boca. En ese momento no solo sentía palabras en la boca, sentía unos labios, sus labios...los de Hugo. Era una sensación rara, diferente, especial, salada y también dulce. No lo podía describir con palabras.

Continua en el próximo capítulo :)

martes, 6 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 4

Me pongo el bikini y una camiseta ancha, cojo una mochila y meto un bote de crema solar, un libro, unas gafas de sol, la toalla y el móvil. Salgo de la habitación. Está sentado en el sofá, apoyado en un cojín, tiene los ojos cerrados. Me acerco un poco y me aproximo a su oreja y le digo en voz baja:
- ¿Bajamos o qué?. - dije en tono bromista.
- Por mi nos podríamos quedar así toda la mañana.
Le pegué un manotazo en el hombro, antes de que pudiera quitar la mano me agarró de la muñeca y me tiró hacia si. Me quedé sentada encima de él, no me había fijado en los ojos tan bonitos que tenía, azul intenso, preciosos, me quedé mirándolos, hipnotizada.
- Cuando quieras, dejas de mirarme y vamos a la playa. - dijo entre risas.
Me levanté sin decir nada, -me ha pillado- y me dirigí hacía la puerta.
- ¡Eh, espera! - dijo desde el salón.
Llegamos a la playa, extendimos las toallas en la cálida arena y nos tumbamos en ellas.
El sol quemaba, entonces nos tuvimos que dar crema. Primero le puse yo en la espalda y luego él en la mía:
- Túmbate boca abajo y recógete bien el pelo.
La crema estaba fresquita, cada vez que tiraba un poco en mi espalda se me escapaba una risa tonta; parecía idiota. Empezó a masajearme la espalda, poco a poco me fui quedando dormida.
Aún con los ojos cerrados notaba una presencia cercana, unos ojos que miraban atentos a cualquier movimiento por mi parte, y una mano que apartaba delicadamente cada mechón de pelo que caía en mi cara. Era una sensación rara pero especial a la vez. Me quedaría un rato más así, pero mi mente me traicionó.
Abrí un ojo, despacio, sin prisa alguna. Luego el otro.
- Ey Bella durmiente, pensaba que no te ibas a despertar.
- Es que no he dormido muy bien...
- Ah bueno, entonces, no te preocupes. - dijo con una voz dulce y completamente serena.
Me resulta raro mantener una conversación con él sin ninguna pelea tonta.
- Bueno ¿subimos a casa? pronto es la hora de comer.
- Claro, como quieras Ali. - dijo con una voz amable, dulce...
Se me hace raro mantener una conversación con él sin pelear y es la primera vez que me llama por mi nombre...le debe pasar algo y gordo.
Subimos a casa, nos cambiamos y empezamos a hacer la comida.
- ¿Esta olla o la otra? - dijo mirándolas de arriba abajo.
- La más pequeña. - sugerí.
Añadimos agua y dejamos que hirviera, luego metimos los espaguetis.
- Ali...
-¿Sí?
- Siento tener que aguarte las vacaciones quedándome aquí...
No le dejé acabar la frase.
- Eh, escucha, no me aguas las vacaciones y además...te debía una...¿empatados?
- Jajajajaja como diga Bella durmiente.
Le dediqué una mirada de rabia pero le acompañaba una sonrisa que quitaba cualquier indicio de odio.
Los espaguetis ya estaban en su punto, los sacamos a duras penas, cuando nos dimos cuenta estábamos llenos de espaguetis. Nos tiramos espaguetis el uno al otro, como niños en una pelea de barro. Nos caían espaguetis por el pelo, los teníamos pegados en los brazos. Corrimos por la casa mientras seguíamos tirándonos espaguetis. Con una sonrisa de oreja a oreja, felices, como críos. Íbamos corriendo hasta que tropezamos y caímos al sofá, el quedó encima de mí, sus brazos estaban apoyados a ambos lados de mi, dejándome espacio para respirar. Un brazo le falló y le hizo caer encima mío, se fue levantando poco a poco dejando a relucir nuestras caras. Nos quedamos en ese sofá, quietos, sin decir nada, mirándonos a los ojos, unos azules y otros color miel.

Continuará en el siguiente capítulo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 3

- Si quieres cambiamos de canal, eh. - dijo mientras me miraba fijamente a los ojos, con cara de buen chico.
- No tranquilo, no importa. - dije mientras levantaba poco a poco mi cara de aquellos confortantes pectorales, y me recogía el pelo con una goma.
- Venga, vayamos a dormir, que ya es tarde.
Hace ademán de levantarse del sofá, pero yo me adelanto.
- ¿A donde te crees que vas? duermes en el sofá, guapo. - dije con una sonrisa radiante.
- Pero...¿no era de broma?, encima que dejo que te acurruques en mi...
- Haberlo pensado antes. - digo mientras desaparezco por el pasillo.
Me pongo el pijama, y me tumbo boca arriba, mirando al techo. Pienso en como había ido el día y en que ayer por ejemplo, ni me imaginaría que iba a tener una semana a un desconocido en casa, a un desconocido muy guapo; pero desconocido. Con estos últimos pensamientos me duermo.
Por una rajita de la persiana entra un hilo de luz, este incide en mis ojos y hace que me despierte.
Bostezo, me incorporo y salgo de la habitación. Entro en el salón. No está, ha desaparecido. ¿Había sido todo un sueño? Abro un poco más los ojos y consigo ver que la mesa está puesta. Dos tazas, dos platitos y dos cuchillos. En el centro de la mesa hay un jarrón estrecho y alto, dentro de el una margarita.
Me dirijo hacia la cocina, y ahí estaba él, intentando que no se quemasen las tostadas.
- Buenos días. - digo aún medio dormida.
- Ey, buenos días, no te había oído.
- ¿Como va ese labio?
- Ah, muy bien, ya no duele. - dijo dedicándome una buena sonrisa mañanera.
- ¿Te ayudo?
- No, no sientate en la mesa, ya has hecho bastante por mi.
- Como quieras.
Me siento y espero a Hugo para desayunar. Desde la cocina oigo:
- He llamado esta mañana a Dani para que recogiera mis cosas de casa de Eric, y hace un cuarto de hora me las ha traído.
- Genial. - digo con voz dormida.
Aparece por la puerta con un plato lleno de tostadas, en la otra mano lleva un brick de leche. Llevaba un bañador distinto al de ayer - se habrá cambiado-, ahora me fijo mejor, ese moreno le sienta genial y parece que va al gimnasio.
-¿Colacao o café?
- Colacao, colacao. - dije convencida.
- Ahora vuelvo.
Parece que la pierna la tiene mejor, se mueve con gran facilidad.
Llega con el bote de colacao y se sienta enfrente mia.
- ¿Como has dormido?
- Ah, bien, ¿el sofá es cómodo?
- No está mal, pero solo para una noche eh. - dijo mientras empezó a reirse.
- En mi habitación hay dos camas... podemos dormir perfectamente.
- Depende...
- ¿Cómo que depende?
- Sí...a ver, mejor en una que en dos, ¿no? - ahora las risas por su parte eran más fuertes.
- ¡Cretino!
- Ey, no empecemos, que es muy temprano.
- ¡Pero si has sido tú!
- Bah...prueba las tostadas, a ver que te parecen. - dice cambiando de tema, no quiere ir al rellano.
El desayuno transcurre tranquilo.
- ¿Bajamos a la playa? - preguntó.
- Vale, voy a ponerme el bikini y en seguida estoy.
- Como la señorita diga.

Continuará en el siguiente capítulo.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 2

Empapé una gasa en agua oxigenada y con mucha delicadeza la aproximé al labio.
- ¡Au! - gritó mirándome a los ojos de una manera que hizo sentirme culpable.
- Venga, que ya queda poco para acabar.
Cuando acabé de curar las heridas, lo guardé todo y le ayudé a tumbarse en el sofá. Tenía la pierna entumecida, no la podía mover bien, aun que no estaba rota; bastaría con unas horas de descanso.
- Quedate ahí y no te muevas, voy a quitarme el bikini y a vestirme, enseguida vuelvo.
- Como quieras enfermera. - dijo entre risas.
- ¡Muy gracioso! - chillé desde mi cuarto.
Vuelvo al salón ya vestida y el pelo más o menos seco.
- Mis padres hasta el lunes no vuelven, se han ido al chalet de unos amigos por aquí cerca...
No me dejó acabar la frase.
- Mejor que mejor, mis padres están trabajando, me iba a quedar esta semana en la casa del cabrón de Eric, pero...con lo sucedido ni pensarlo. Y mis padres no llegaron a darme las llaves. Es una pena, vivo justo debajo de ti.
- Bueno pues...llama a tus padres...seguro que lo comprenderán.
- No, ni pensarlo, me lo dejaron mi clarito cuando se fueron, si montaba alguna no vería la luz del sol en un tiempo. - dijo entre risas.
- ¿Entonces? - pregunté sabiendo la respuesta.
- Bueno...si tu quieres...podría quedarme en tu casa hasta que llegaran mis padres...
- Con una condición. - dije al instante, sin terminar de creérmelo.
- Claro, dime.
- Haces tu la cena.
- ¡Eso está hecho!
- Vale, ¿me explicas como la piensas hacer? jajajaja, no te puedes mover.
- Tu ríete, ríete, pero ya verás...
- Bueno voy a tender el bikini y las toallas... ¿tu ropa donde está?
- Ostras...está en casa de Eric. - dijo llevándose la mano a la frente.
- Bueno ya veremos como la recuperamos.
Cuando salgo de la terraza llaman al tiembre. Abro.
- Buenas noches, ¿pizza cuatros estaciones?
Me giro y llevo la vista al salón, allí está...mondándose de risa.
- Sí, es aquí. - dije con voz cabreada.
- Son 7,90€
Le doy el dinero y cierro la puerta de un portazo.
- ¿Te gusta la cena? - dijo riéndose.
- Por listo esta noche duermes en el sofá. - mientras decía estás últimas palabras me acordaba de ese programa de "Escenas de matrimonio", como me ría; ahora no tanto.
- Bueno, al menos parece cómodo... ¿me ayudas a levantarme? - dijo mientras sonreía.
Tenía una boca de anuncio, sus dientes eran blancos, rectos, bien enderezados...perfectos abreviando.
Le miré con cara de rabia y asentí. Nos sentamos a la mesa y cenamos la pizza que había pedido él previamente. Coge un trozo mientras dice:
- Ya que vamos a pasar una semanita juntos...me gustaría saber como te llamas y todo eso...
- Bueno pues empecemos desde el principio... me llamo Alicia, Ali para los amigos, tengo 14 años para 15...
- Vale, vale con eso me basta, por si te interesa yo soy Hugo, 16. Una pregunta...
- Pregunta. - dije mientras mordía un trozo de pizza.
- ¿Como unos padres han dejado sola a una chica como tu? quiero decir...Debes ser una buena chica para que muestren tanta confianza.
- Un poco tonto si que eres ¿no?, a ver, unos amigos de mis padres tienen un chalet en un pueblo cercano y no podían rechazar la invitación, y se supone que mi hermana mayor se quedaría aquí, pero se ha ido con su novio y volverá justo el día de la llegada de mis padres; ella es lista.
- Entiendo, entiendo, entonces...¿no eres una buena chica, eh? - dijo riéndose.
- Lo próximo será dormir en el rellano.
- Vale, vale tranquila. - dijo entre risas.
Acabamos de cenar y nos sentamos en el sofá (ayudándole yo, claro) a ver una película que echaban en la tele. La luz estaba apagada y nuestras caras quedaban iluminadas por la luz que desprendía el televisor. Era una película de miedo, después de lo que ha pasado durante todo el día creo que no hay nada que pueda asustarme. Pero me equivocaba, la escena era sangrienta y vomitiva. Me giré de golpe algo asustada, quedándome apoyada en su pecho.

Continuará en el próximo capítulo.
Quiero aprovechar para dar las gracias a todos los que me leéis y deciros que gracias a todos vosotros se hace posible este blog. SOIS ENORMES.

domingo, 28 de agosto de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 1

Los días pasan volando y todos estos están llenos de una inmensa monotonía, todos los días lo mismo; pero esta tarde llegará una amiga a la urbanización. Estos días serán una pasada, más o menos los he planificado mentalmente: por las mañanas iremos a la playa a tomar el sol, luego nos damos un chapuzón en el mar, a continuación piscina y hasta que se haga la hora de comer. Tengo que poner la cámara de fotos y el iPod a cagar.
Bip-bip, es mi móvil: "Hola! oye, que ya he llegado, te hace bajar dentro de 1h a la piscina?"
Respondo en unos segundos: Claro! nos vemos alli dentro de 1 horita :D
Me pongo el bikini y un poco de crema solar, cojo la toalla y las palas por si nos aburrimos.
Bajo, abro la verja de la piscina, entro, extiendo la toalla en una tumbona y me tumbo boca a bajo a la espera de Laura.
Y de repente se oye desde la puerta:
-¡¡Tiaaaaaaaaaaaaaaa que ya estoy aqui!!
Me levanto de un salto y voy a su encuentro, nos damos un gran abrazo y empezamos a hablar. Ella extiende su toalla en la tumbona de al lado mio y tumbadas empezamos a hablar de todo.
El sol calentaba bastante y decidimos darnos un chapuzón en la piscina. Cojo la pelota de las palas y empezamos a pasarnosla como crías pequeñas, jugamos a bomba, béisbol...estamos tontas de remate.
Entre tanto llegó un grupito de chicos a la piscina y se quedaron fuera, sentados en el suelo con sus respectivas toallas, jugando a las cartas. Nosotras seguíamos a lo nuestro, jugando con aquella pelotita de color verde fosforescente.
- ¡Pelota vaaaaaaaaa! - gritó Laura.
La pelota cayó fuera de la piscina, al lado del grupito de chicos.
- ¿Perdona me puedes pasar la pelota?
- ¿Como se pide?
- Eh tio, que te lo ha pedido de buenas maneras. - dice uno de los chicos que juega a las cartas.
- Pues ahora sube ella a por la pelotita. - dijo desafiante- Y así vemos de que tipo de chica hablamos.
Será machista, engreído, cretino...podría estar todo el día.
Veo como el chico que había interrumpido antes intentando solucionar el "problema" le coge del brazo y le dice:
- Va Eric no seas así y se un poco amable con la chica.
- Tu a mi no me das ordenes, guaperas.
- Eh, que yo solo te he digo que seas más simpático, que eres un borde de mierda.
De pronto veo como ese tal Eric se abalancha contra el chico sin nombre, recibiendo éste un puñetazo en todo el pómulo. Ahora el "defensor" es quien le da un puñetazo en la ceja, abriéndosela por completo.
Mientras los amigos de estos intentaban separarlos ellos seguían recibiendo puñetazos, bofetones y patadas.
Salí de la piscina mientras mi amiga Laura decía:
- Oye, yo me largo de aquí, no quiero problemas.
No le presté la más mínima atención y cuando yo estaba intentando separar a aquellos dos ella ya estaba fuera del recinto de la piscina. Cogí al chico sin nombre por el brazo sacándolo de aquel barullo y salimos de allí.
- Tu, tu...¿en qué piensas?
- Joder, había sido muy injusto contigo y tenía que darle su merecido.
- Pero si ni si quiera me conoces...
- Bueno lo podría hacer. - dijo al instante que comenzaba a caerle sangre de los labios.
- Mira, vamos a mi casa que ahora no hay nadie, y así intento curarte esas heridas.
Llegamos y abrí la puerta, avanzábamos despacio, con mucho cuídado. Le ayudé a que se sentara en un silla. Yo fui corriendo a por el botiquín, encontré algo de agua oxigenada, mercromina, gasas y alguna que otra venda.
Corrí hacia el salón, cogí una silla y me senté justo a su lado para poder curar bien aquellas heridas.
- Abre un poco el labio.
- ¿Para qué? - dijo cachondeándose de mi.
- Si quieres te curas tu eh.
-  Vale, vale. - dijo mientras abría poco a poco, dejando el labio inferior separado.

Continua en el siguiente capítulo.

sábado, 27 de agosto de 2011

Helado de turrón.

24:00. Salgo a la terraza, estoy cansada, no tengo ganas de nada, quizá esté cansada de esta situación. Desde el piso que estoy puedo observar infinidades de cosas: una familia toma un helado, tranquilos, sin preocupaciones, normalmente los niños deberían estar acostados...pero es verano. Una pareja cogida por la cintura que quizá se estén jurando amor eterno frente al espeso mar que reina en el fondo. Un grupo de chicos jugando a la ruleta rusa, desde aquí se escuchan los gritos y carcajadas de esos chavales. Un poco más lejos...me cuesta verlo, hay una señora observando el cielo, las estrellas...maravilloso expectáculo para tan poco expectador; quizá esté esperando a que pase un estrella fugaz para pedir un deseo, un deseo que lleve esperando años y que ahora gracias a esa pequeña estrella se haga realidad. Más lejos aún observo la luna, inmensa como siempre ha sido.
Este es el mejor sitio de la casa, aquí puedo pensar tranquila, sin problemas, sin nadie que pueda molestarme, aun que me gustaría pensar en otro tipo de cosas. Ahora lo único que me viene a la cabeza es ese amor, ese amor que quedó olvidado, olvidado en la distancia, en los odios, en los rencores, en el rechazo. Este sitio me debería transmitir tranquilidad, serenidad...pero no, lo único que hace es hacer que piense. Por un momento se me escapa una lágrima, prisionera de mi. No quiero recordar aquellos momentos de tristeza y dolor, aun que como bien he dicho es inevitable.
Salgo de la terraza, llego al salón donde me encuentro yo sola, todos duermen, es un alivio la verdad. Decido salir al rellano, es un buen sitio también. Desde allí solo puedo ver el cielo, las estrellas, el edificio que comunica con el mio mediante un ancho pasillo que da al mar y ventanas, muchas ventanas.
Dejo la puerta medio entornada, y me apoyo en el muro que da al edificio vecino. Otra vez me invaden esos pensamientos, esos pensamientos llenos de dolor y tristeza, de un amor olvidado, pasado, pasajero quizá. Rompo a llorar.

Doy una vuelta a la derecha, ahora otra a la izquierda y me estampo con la pared de al lado de la cama- que dolor.- No fue buena idea elegir esta cama. Me siento en la cama y veo que mi hermano duerme. Me levanto y voy a la cocina a por un vaso de agua, algo fresquito no está mal. Las 24:25. Ya es tarde. Parece que hay alguien fuera, me quedo un momento en silencio y activo mi sentido auditivo.
Parece que alguien llora. -pensé algo preocupado. Decido salir fuera a ver que ocurre, pero antes miro por la mirilla y me aseguro. Mierda, ya me estoy pareciendo a mi madre. - pensaba un poco frustrado.
Vaya, parece que delante está mi vecina y llora, salgo y le pregunto a ver que pasa, si a ocurrido algo.
Antes de nada me miro en el espejo del baño a ver si mi pijama se puede enseñar, bueno unos simples pantalones cortos grises y arriba nada, está bien. - pensé mientras me dedicaba una sonrisa.
Abro la puerta, allí está, aquella chica que ví en la piscina, guapa, simpatica, con esa sonrisa radiante...
¿Qué le habrá pasado? - me preguntaba una y otra vez.
Al ver mi presencia, se ha secado enseguida las lágrimas con las manos, intentando hacerme ver que no pasaba nada, que todo iba bien.
- Seguro que nadie es merecedor de que derrames una lágrima por el. - dije intentando tranquilizarla.

Madre mia, es ese chico, aun que yo ahora no estoy para pensar en eso, pero... ¿qué digo?

- Emm.. no te preocupes por mi. - dije mientras me quitaba las últimas lágrimas que me quedaban.
- ¿Sabes? mi madre siempre me ha dicho que me preocupe por las cosas que me importan, y eso es lo que hago. - dije sin pensármelo dos veces.
- Gracias, soy Valéria, tu vecina, ¿Y tu eres...?
Me quedé mirando aquellos ojos brillantes, brillantes quizá por aquellas lágrimas ya derramadas por quién sabe quién.
- Sí...yo soy Gonzalo, también tu vecino. - soy idiota, pensé.
- Bueno... ¿ya estás mejor?
- Sí, un poco mejor, gracias.
- No tienes por que dármelas, yo no he hecho nada.
- Claro que has hecho, has salido en mitad de la noche sin saber lo que te esperaba fuera, gracias otra vez.
- No tiene importancia, de verdad jajajaja, bueno dejémosnos de seriedades... ¿mañana bajas a la piscina?
- Claro, por qué no.
- Vale, pues te paso a recoger a las 12, ¿te viene bien?
- Sí, perfecto.
-Vale, pues mañana nos vemos. ¡Adios!
- ¡Claro, adios!
- Ah... y buenas noches. - dije mientras los dos nos dirigíamos a nuestras casa.

Las 12:00, ¡diiiiiiiiiiiing!
La mañana fue perfecta, es un chico genial...Primero hemos ido a la piscina, mientras tomábamos el sol tumbados en aquellas toallas aún secas Gonzalo me contaba cosas sobre él, su familia etc, nada aburridas la verdad, yo le conté el motivo por el cual lloraba, me dió todo su apoyo y sus ojos verdes su serenidad; pasamos un buen rato hablando de tonterías y riéndonos de quien sabe qué. Nos levantamos de las toallas y después fuimos a la piscina, probé el agua con un pie y estaba helada. A él no se le ocurrió otra cosa mejor que cogerme y lanzarme junto a él a la piscina...quedamos suspendidos en el agua, abrazados bajo esa fina capa cristalina, como si fuesemos algo más que unos recientes amigos; por un instante se me olvidó todo y ya no bagaban por mi los pensamientos de la noche pasada.
Ese chico, Gonzalo, es especial, me transmite paz y alegría, ojalá estas vacaciones no acaben nunca.
Después de aquel fresco baño en la piscina fuimos a dar un paseo por la playa, el sol calentaba y nos tubimos que dar crema, el uno al otro; creo que esto está llegando demasiado lejos...que sé yo.
Llegamos a casa y me propuso ir a tomar un helado por la tarde. Acepté, pero estaba vez me pasaría yo a por él.
Ya era la hora, toqué el timbre y como una flecha salió de casa.
Que guapa está, con ese pelo brillante, esos ojos de color avellana; me encanta.
- Ven, conozco una buena heladería. - dije alegre
- Vale, pero yo elijo los helados, a ver si acierto con el sabor. - dijo radiante.
- Claro, como quieras.
Comenzamos a andar hasta que llegamos a la heladería, yo me senté a la espera de que trajera los helados, como había dicho antes. ¡No, no puede ser, tenemos los mismos gustos!
- ¿Te gusta el de turrón?
- ¡No me gusta... me encanta, es mi favorito!
- ¿Sí? también es el mio jajajaja
Nos levantamos y comenzamos a caminar, despacio, sin ninguna prisa, tranquilos. No podía aguantar más, tenerla aquí a mi lado y no poder hacer nada, solo comer helado de turrón.
Es tan mono, con su camiseta azul marino y esas bermudas blancas que resaltan aún más su moreno, no quiero estropear este momento, somos amigos, buenos amigos, me centraré en el helado de turrón...sí es lo mejor.
No, no puedo más, tengo que hacer algo o simplemente decírselo de una vez, decirle que desde el primer momento que la vi me enganché a esos ojos del color de la avellana.
- Valeria...
- ¿Sí?
- A ver como digo esto...
- Si quieres te puedo ayudar.
Ella se acercaba despacio, cuidadosamente, sin prisa alguna. Se quedó mirandome a los ojos a la espera de que yo reaccionara.
- No hace falta, puedo solo. - mientras pronunciaba estas últimas palabras la besé.
Sus labios se unían a los míos como por arte de magia, frágiles, fugazes, esperanzadores, soñadores, tiernos, llenos de pasión y de algún que otro desamor.
Fuimos hacia la playa nos sentamos en la arena tostada y nos quedamos abrazados, no dijimos nada, creo que en ese momento las palabras sobraban.


martes, 2 de agosto de 2011

Un descansito.

¡Hola bloggers! este mes de agosto toca disfrutar de la playita, piscina, amigos, diversión, solecito... así que me tomaré un descanso y en septiembre seguiré escribiendo más historias de las que disfrutar. Espero que  también os toméis vosotros un merecido descanso, ¡que os lo paséis genial!
¡Besitos! ^^

domingo, 31 de julio de 2011

Querido aburrimiento.

Debe se estar a punto de llegar, faltan 15 minutos para que la película empiece.
¡Diiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
Uf ya está aquí.

Aún recuerdo como le conocí...
Era un día de julio, apagado, triste, nublado, aburrido. Había quedado para salir con unas amigas pero parecía que iba a llover y lo aplazamos para otro día. Esa noche, recuerdo, que me conecté a tuenti para ver si había alguien con quien hablar. Estaba una amiga conectada, estuvimos hablando y me dijo:
- ¿ Te aburres?
- Un poco bastante.
- Pues mira, nos podemos meter en un chat y meternos con la gente jajajaa.
- Jajajaja no estás bien eh...venga, probemos.
Nos metimos en un chat, el cual ella eligió.
- Mira, vamos a meternos con esa. - dijo emocionada.
Yo no sabía si hacerlo o no, me daba palo. Y de pronto... ¡pling!
Me habla un tal Alejandro...veamos que dice.
- Hola :)
Yo no sabía que decir, estaba un poco cortada la verdad.
- Hola. - dije secamente.
-¿Cuántos años tienes?
- 15, ¿y tú?
- 15 también.
-¿De dónde eres?
Madre mía, mal empezamos, me lo inventaré...
- Pues de Albacete.
No me lo creía ni yo, estaba haciendo el tonto. Pensaba yo ignorante.
-Yo de Valencia capital.
Vale, no puede ser yo soy de Valencia... Bueno, no pasa nada, no nos vamos a ver nunca, me inventaré una identidad falsa jajaja, siempre me habría gustado hacerlo.
-Anda, yo voy mucho por allí. - dije riéndome para mis adentros.
-¿Sí? jajaja que casualidad!
- Sí jajaa
- Bueno...y tú ¿como eres?
Jajajaa que bien me lo voy a pasar. - pensaba yo mientras tanto.
-Pues ojos verdes, el pelo castaño tirando rubio...
- Bueno a mi me gustan más los ojos marrones, pero veo que eres guapa :)
Será creído el muy cretino. En realidad tenía los ojos marrones, me sonrojé por un momento.
- Jaja, bueno, ¿y tú?
- Pues, soy alto, ojos marrones, pelo castaño muy clarito, voy al gimnasio pero aún me falta  para estar bueno, no fumo, bebo muy muy poquito y mi nota media es un 7.
Vaya...menudo está hecho...
- Yo un 8,15. - recalqué.
- Eso me gusta.
Mis mejillas cambiaban notablemente de color.
- Jajaja:$, ahora vuelvo, espera un segundito.
Mi amiga me estaba llenando el chat a mensajes, preguntando si me estaba metiendo con la gente. Yo asentía como una tonta.
Cuando volví a la ventanita de Alejandro encontré dos mensajes:
- Valeeeeee.
-¡Jope ya te echo de menos!
Ay madre, que chico más mono. Tengo que decirle la verdad, me siento mal, igual no se lo toma bien...pero bueno...
- Antes de nada tengo que decirte algo...
- Sí, dime.
- Pues que en realidad soy de Valencia, es que me daba cosa, era la primera vez que me metía en estos sitios...
- Tranquila, no pasa nada :)
- Pensaba que te lo tomarías mal...
- ¿Quién soy yo para juzgar?
Cada vez me encanta más.
- Hay alguien que no para de insultarme.
Oh dios, mi amiga ya está haciendo de las suyas...
- ¿Como se llama? - pregunté sabiendo de ante mano la respuesta.
- No se llama... es "jajajajaja"
- Vale, es una amiga que se aburre, no le des importancia.
- Entonces... ¿le contesto o le ignoro?
- Haz lo que quieras, te seguirá el rollo.
- Bueno, pues la ignoro y así sigo hablando contigo, que eso me gusta.
Ay madre, ay madre, y ahora...¿qué digo?
- Jajajajaja:$
- No, es que es verdad, aquí la gente va a lo que va...
- Vaya tela de gente...
- Y no se... tu eres distinta...eres especial.
Vale, ahora si que me había quedado sin palabras.
- Venga, no hace falta que mientas.
- ¡Lo digo de verdad, tonta!:$
- Jajajaja.
- Bueno yo dentro de poco me tengo que ir eh. - dije lamentandome.
- Noooo, ¿por qué?
- Mis padres, molan demasiado.
- A mi madre le da por lo mismo -.-
- Entonces...¿no volveremos a hablar?
- ¿Tu estarás aquí mañana a la misma hora?- dije esperanzadora.
- Si me aseguras que tu estarás...claro que sí.
- Vale, pues mañana a esta hora ¿vale?
- Vale, aquí estaré esperándote.
-¡Adiossssssss!
- ¡Adios!(L)
- Ah... mis ojos son marrones.

Estuvimos día tras día hablando, hablando de tonterías quizá... nos intercambiamos teléfonos, email etc.
Un día quedamos para conocernos... y aquí estamos después de mucho tiempo, en la fila 30 de una sala de cine.

domingo, 24 de julio de 2011

Inseparable distancia.

"Te he perdido entre la gente, te he adorado y te he odiado, y en el fondo sabes bien...que en los peores momentos llevas dentro un ángel negro que nos hunde a los dos..." sonaba en mi cuarto mientras yo estaba tumbada boca abajo en la cama. La tormenta de arena. Es una de las canciones que suena en " Tres metros sobre el cielo" desde que la escuché por primera vez no dejo de oírla.
Como decía, estaba tumbada en la cama, quería desconectar del mundo, olvidarme de los problemas por un instante, pensar que hay alguien que lo está pasando peor que yo en este momento.
Este verano, no le iba a ver, no nos íbamos a ver; aún no me lo creo. Hasta dentro de sabe quien, no le iba a volver a ver. Habíamos estado planeando ese momento desde el verano pasado. No nos separaríamos para nada, hasta que llegara una vez más la despedida. He estado soñando con ese día semanas e incluso meses, ahora nada se cumplirá; como bien he dicho era un sueño.
-¡Baja el volumen de esa música, ya! - dijo mi padre mientras habría la puerta de mi habitación.
- Ahora mismo. - dije en un tono triste.
Menos mal que no había notado nada, no soportaría en estos momentos un cuestionario por su parte.
Ayer le llamé para decirle que no nos veríamos ese verano.
- ¿Sí?
- Hola. - dije derrotada.
-¿Qué ocurre?, dentro de tan solo 2 días estaremos juntos. Ya queda menos.
- Lo siento, pero este verano no vamos a ir. - dije mientras la primera lágrima corría ya por mis mejillas.
-¿Qué dices?, eso es imposible, ¿es una broma? - dijo con voz dolida.
- Ya me gustaría a mi, a mi padre no le han dado las vacaciones para este mes, iremos unos días el mes que viene. - dije sin dejar de llorar.
- Vale, tranquilízate, no te preocupes, lo arreglaremos de alguna manera.
- Pero, ¿como?, vivimos lejos, lo único que nos quedaba era eso y ahora, ni tan siquiera.
-No te preocupes, lo arreglaremos. Te quiero.
Y colgó.
Aquellas últimas palabras me llenaron de vida por un momento. Era genial, en cualquier circunstancia tenía palabras de animo para mi. Como le quiero.

Entró mi hermana a la habitación y me dijo que la cena ya estaba. Salí de la habitación guardándome las lágrimas; no me gustaba recordar.
La cena transcurrió sin muchos problemas, pocas preguntas que me pudieran comprometer en ese momento.
Acabo y me voy a mi cuarto. Cojo el portátil y echo un vistazo a tuenti, nada nuevo. Cierro. Me tumbo en la cama y miro al techo. Y de repente... "...todo lo que siento por ti... solo podría decirlo así..., todo lo que siento por ti...solo sabría decirlo así..." La tormenta de arena. Venía de la ventana de mi habitación que daba a un pequeño parque. Me asomé pensando que podría ser cualquiera. Era imposible. No podía ser. Él. Había recorrido kilómetros y kilómetros para verme. Y encima, esa canción que tanto me gustaba. Que suerte tengo. Le lancé un beso desde la ventana y le hice un gesto para que entendiera que tenía que esperar.
Salí de la habitación de puntillas con la esperanza de que mis padres durmieran en ese momento. Así fue, afortunadamente. Cogí las llaves evitando que hicieran ruido y salí de allí. Bajé por las escaleras corriendo, como nunca lo había hecho. Abrí el portal y me dirigí hacia el parque. Allí estaba sentado en aquel banco, a la espera de que yo bajara. De pronto se levantó. Corrí y le abracé con todas mis fuerzas.
- Eres increíble. - le susurré al oído.
- Por ti hago cualquier cosa. - susurró él en este caso.
- Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. - chillé en la oscuridad de la noche.
Y nos fundimos en un beso interminable.

jueves, 21 de julio de 2011

Únicamente...¿recuerdos?

Me levantó, esta vez me cuesta elegir lo que voy a ponerme. Unos pitillos vaqueros, una camiseta cualquiera y mis converse gastadas. Tomo un vaso de zumo de naranja, perfecto para empezar el día con buen pie.
El ascensor está ocupado, bajo por las escaleras. Llego al portal y abro la puerta.
La moto sigue aparcada donde la dejé, sería la última en el caso de que me la robasen. Demasiadas advertencias. Menos mal. Me monté decidida y me puse el casco. Hoy iba a ser otro día más.
Paso por delante de su casa, en aquel portal, empezó todo, más bien...mi pesadilla.
Volvíamos de un precioso día en la playa. Me había "raptado" de casa para pasar el día juntos ya que era nuestro aniversario. Un año. Había llovido mucho desde entonces. Me dejó en el portal.
- Mañana te paso a recoger con mi moto, ¿vale? - dije mientras le dedicaba una de mis mejores sonrisas.
- No puedo, es que...tengo que ayudar a mi madre a limpiar... - dijo no muy convencido.
- Bueno...por está vez pasa... - dije sin pensarlo mucho.
- Adiós, te quiero pequeña. - dijo mientras me dio un beso inolvidable.
Que suerte tengo- pensaba yo ignorante.
Mañana le daré una sorpresa y le libraré de ese día tan divertido de limpieza- pensé ingenua.
Me levanté más pronto que de costumbre, lo preparé todo al detalle para que se sorprendiera. Salí de casa sonriendo como nunca lo había hecho. Era feliz.
Cogí la moto y me dirigí hacia su casa. Era pronto, entonces decidí ir a la tienda de discos que hay al lado de ella para comprar el disco de nuestra canción. Estaba segura que le iba a encantar. Cogí el ticket y me largué, salí como una flecha de aquella tienda, nada más salir me lo encontré ahí. Y no solo. Me pellizqué por si acaso, no me lo podía creer. Él, mi todo, estaba dedicándole los mismos besos, te quieros, caricias, los mismos "para siempre", a otra. Rompí a llorar, me acerqué a ellos y empecé a pegarle, con todas mis fuerzas.
-¿Como has podido?- repetía como una loca, mientras las lágrimas querían escapar de mis ojos.
- No...esto no es lo que parece... - dijo sin creérselo ni él.
- No me hables, no me busques, no me toques, no quieras saber nada de mi, no quiero nada tuyo, déjame y no te vuelvas a acercar a mi. - dije llorando.
- Pero...
Eché a correr, la tristeza y las ganas de llorar me invadían cada vez más. Corrí, corrí para olvidar. No podía dejar de hacerlo.

Ahora solo son recuerdos, ahora vivo el presente y mi presente tiene nombre: ¡F E L I C I D A D!










sábado, 16 de julio de 2011

Un película, un te quiero.

Había quedado para ir al cine. Un película. Un historia que contaría algo. Quizá una historia de amor, de desamor, una de aventuras ¿por qué no?, misterio, intriga quizá.
Iba a pasar la tarde con mi mejor amigo. Desde que acabó el instituto no nos veíamos y tenía unas ganas increíbles de verle y contarle como me iba todo.
¡Diiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
- Ahora bajo. - dije entusiasmada por el telefonillo.
Estaba ahí, sentado en las escaleras. Vaya...no parece él. Está más moreno, más alto, ya no usa gafas; se ha puesto lentillas. No lo habría reconocido. Está como... ¿más guapo?. No, no yo no debería decir esto, no, es mi amigo y eso va por delante de todo. Olvidé eso último que dije y me aproximé a él.
- Ummm.. y este chico aquí sentado...¿a quien espera?- dije bromeando.
Se levantó como un rayo y me abrazó fuertemente.
- ¡Pero que guapa estás! va, ¿ que te has hecho? - dijo emocionado.
-¿Peinarme? jajajajaja
Comenzamos a reír y salimos del patio de casa. Por el camino estuvimos hablando de todo desde la familia hasta el amor. Él me estuvo contando que estaba enamorado de una chica, pero que era imposible porqué ellos eran muy amigos y rompería esa relación tan bonita. Yo le aconsejé que fuera a por todas, que no hay nada imposible en la vida y que no perdería mucho. Tonta de mi, no sabía lo que me esperaba.
-Entonces...¿te apetece ir al cine? - dijo como si quisiera añadir algo más.
- Sí por fa, hace mucho que no voy, ¿a ti no?
- Hombre...si es contigo...claro. - dijo mientras el color de sus mejillas cambiaba.
Aún no quería adelantar acontecimientos.
-¿Palomitas?
-¡Claro! ¿Qué es un cine sin palomitas?
- Jajajaja echaba de menos esto. - dijo alegremente.
Fila 25, asiento 12 y 13.
-¡Venga, corre, que va a empezar la película y aún estamos aquí! - dije eufórica.
-Ya voy, espera.
Nos sentamos y empezó la película. Era una mezcla de terror, amor y misterio. Esta vez la eligió él.
- No me gustan las películas de miedo y lo sabes. - le susurré.
- Cuando haya alguna escena de miedo apóyate en mi y cierra los ojos - dijo sonriendo.
- Eres muy tonto ¿lo sabías?
-Venga, calla, que quiero ver la película.
La película transcurría sin rasgos de terror. Hasta que...
- Ves, al final lo has hecho. - dijo complaciente.
En ese momento mi mejilla se encontraba en su hombro y nuestras manos permanecían cogidas como si estuvieran pegadas con cola. Era una situación muy incómoda. Es mi amigo, mi mejor amigo. No quiero estropearlo. De repente nuestras miradas se cruzaron. Él ya no era él, era un extraño. Y eso, no se por qué, me gustaba.
-¿Sabes? echaba de menos ese brillo en tus ojos...es...¿especial?
-Esa chica...¿soy yo? - dije dubitativa.
- Dímelo tú.
Se acercaba poco a poco, sin prisa. Notaba cómo su respiración iba en aumento. Estábamos allí. Uno al lado del otro, mirándonos, expectantes a cualquier movimiento.
- Perdóname por lo que voy a hacer. - me susurró al oído.
Notaba sus cálidos labios pegados a los míos. Era especial, extraño, nuevo, diferente tal vez.
- Te quiero. - volvió a susurrar.

viernes, 15 de julio de 2011

Tengo ganas de ti.

Otro verano y con el las vacaciones.
En el mes de agosto toca apartamento, sí, a mi me gusta, desconecto y me olvido de los problemas. Nuevas amigas, viejas quizá, la playa, la brisa del mar que roza tu piel en los momentos inesperados, los vecinos de siempre y el vecino de siempre.
-Ummm... me encanta el olor del cloro. -Dije cerrando los ojos y sintiéndome la reina del mundo.
Era pronto, bajé a esas horas por que me apetecía tener unos minutos de tranquilidad, más tarde aparecerían los niños con las pelotas inchables que tanto me molestan.
Yo estaba allí quieta, sin haberme metido aún en la piscina, quería saborear ese ambiente, el sol incidiendo en mi cara, ese olor que tanto me gustaba...era perfecto.
Y de pronto...apareció él, a la última persona que quería ver en ese momento.
-Vaya, creí que iba a estar solo. - dijo creyendo que me iba a largar.
- Pues ya somos dos. - dije bordemente.
Lo conocí hace unos años, me parecía un chico mono, simpático y con aires de protector con sus hermanos.
Un día tras otro veía como me miraba, esa sonrisa de dientes perfectos, blancos, rectos... yo no quería nada en ese momento, aquello sería imposible, cada uno vivia en un sitio diferente de la geografía española y además...el verano estaba para disfrutarlo, pensaba yo ingnorantemente.
(Flashback) Pero un día tenía que suceder y sucedió. Recuerdo que estábamos en la piscina, yo con mi recién grupo de amigas y él allí, a pocos metros de mi, quieto sin borrar esa sonrisa de su cara. Me costaba no mirar, era prácticamente imposible, ese verano ya no iba a ser uno más.
Se acercó a mi y... :
- Hola, te he estado observando y...¿eres mi vecina de enfrente, no?- pregunto sabiendo que la había cagado.
- Sí, hola, me llamo Lucía ¿y tu?
- Hola, soy Alex.
-Encantada, y..¿cuántos años tienes?
- 15.
Se me paró el mundo, si puede ser que resulte antigua o no se, pero tenía amigas que por culpa de la edad habían tenido problemas. Bueno...un año no es para tanto ¿verdad?
-Ah... yo 14. - dije derrotada.
- ¡Que bien! la verdad es que las chicas de mi edad son todas unas creídas y me gustaría comprobar que no todas sois así. - dijo entre risas.
Vale, no es por ser aguafiestas pero...¡creo que este chico es tonto!
- Jajajajajaja. - reí falsamente.
- ¿Tienes algo que hacer esta tarde?, podríamos salir a dar un paseo por la playa...si te parece bien, claro.
- ¡Claro! llamame al timbre a las 18:00, ¿vale?
- Allí estaré.
Las 17:30, el corazón se me iba a salir del pecho, la espera se me hacía eterna.
Las 17:45, las 17:50, 17:56, ¡diiiiiiiiiiiiiiiing!
La playa, que bonita, hacía tiempo que la esperaba impaciente.Y ahora estoy aquí con el de enfrente ¿quien me lo iba a decir?
-¿De que quieres el helado?
- Pistacho está bien.
Nos lo tomamos mientras paseábamos, de repente se paró. En el momento justo. Puesta de sol. 19:03.
Nunca había visto una tan bonita como aquella. Se acercaba, cada vez más. Notaba su respiración en mis labios. Más cerca. Y con el atardecer de fondo nos besamos. Apasionado. Dulce. Desgarrador. Lento.
Fue el principio de una bonita historia, a partir de ese día no nos separamos. Aquello parecía un cuento. Un cuento del cual no querría salir nunca.
Recuerdo cuando una noche tocó la puerta de casa, yo no me lo podía creer, estaba loco. Mis padres dormían solo a unos metros y él estaba allí con su sonrisa.
-¿Estás loco?- dije con una sonrisa de oreja a oreja.
- Pero por ti. - dijo mientras me besaba delicadamente, como si mi boca fuera de cristal y no la quisiera romper.
Nos quedamos ahí en la penumbra de la noche, besándonos como si el mundo no nos importara lo más mínimo. Nos quedamos sentados en la puerta de mi casa. Mirando la luna.
- Voy a decirte algo, pero  no se lo digas a nadie ¿vale?, es un secreto.
- Vale, dime. . dije con cara de estúpida.
- Te quiero. No quiero que esto acabe nunca.
 Le abracé y le dí un beso interminable. La noche pasó mientras nosotros, sentados, sin preocupaciones  nos mirábamos como tontos.
El día llegó, los días habían pasado tan rápido que no nos damos cuenta que pronto llegaría la despedida, aún que ambos sabíamos que nos seguiríamos viendo ya que los dos eramos propietarios, nos prometimos llamarnos todos los días sin excepción, hablar por ordenador, enviarnos cartas, sms, hablar por web cam etc
Pero esto nunca ocurrió.

Ya era por la tarde y a mi hermana le apetecía ir al parque. Me tocó a mi ir con ella. Para no aburrirme cogí el libro de "Tengo ganas de ti" tenía unas ganas increíbles de saber como acababa aquella preciosa historia.
-Lucía ven a columpiarme por fa. -gritó mi hermana.
Dejé el libro en el banco y empecé a columpiarle.
-¡Mierda!
Entró, sí, no tenía más sitios, no. Se sentó en el banco donde yo estaba hace unos segundos. Mi libro. Cogió mi libro y comenzó a hojearlo.
- ¿Me devuelves mi libro?- dije lo más seria posible.
- Tengo ganas de ti.
-¿Perdona?
- Sí, que tengo ganas de ti.
Me cogió de la mano, empezó a correr, llegamos a la playa. Puesta de sol. Y me besó. 19:03.

martes, 12 de julio de 2011

Un banco, otro recuerdo.

Permanezco sentada en el banco, sí, en nuestro banco. En el banco donde un día me senté para anudarme las zapatillas y sin querer -lo juro- me senté encima tuyo, jajajaja ahora me río pero pasé mucha vergüenza.
- Pensé que esta mañana iba a ser más tranquila. - dijo entre risas.
- ¡Ostras! perdona, lo siento, ¿estás bien?, no lo he hecho aposta; en serio. - dije avergonzada.
- Huy jajaja, no pasa nada, yo encantado de este recibimiento. - dijo seguro de si mismo.
- ¡Idiota! - dije mientras notaba que me ponía roja.
Él parecía alto, ojos claritos y muy grandes, su pelo era castaño, sí, tirando a rubio. Me sentía segura con él, en ese momento aún no lo sabía, pero iba a ser alguien en mi vida.
- Bueno señorita, aparte de insultarme y usarme como asiento...¿sabría decirme como se llama usted? - dijo serio, aún que se notaba a la legua que era una broma más de las suyas.
- No hablo con groseros. - dije esperando a que se disculpase.
Me cogió de la mano y me acercó a él. El corazón me iba a mil por hora y no sabía porqué, era algo extraño.
- ¡Si no me sueltas gritaré! - dije arrepintiéndome al instante.
- Oh que miedo, vas a gritaaaar. - me susurró al oído sarcásticamente.
En ese momento me paralicé, no supe reaccionar, me dejé llevar y ahora no se si hice bien en hacerlo.
Quise decir algo pero él se adelantó, me tapó la boca con un dedo y me besó dulcemente.
En mi mente corría todo tipo de pensamientos: debe ser un mujeriego... pero si no sabe ni como me llamo y ya me está besando como si fuéramos novios de toda la vida. Soy idiota, no debería haberme dejado, mañana ya no se acordará de mi...
Me dio tiempo a pensar en todo menos en lo más importante...aquello podría salir bien. Sí, he de decir que últimamente no pienso en muy positivo que digamos, pero...¿por qué no?
Me aparté rápidamente. Y le dí un guantazo del cual luego me arrepentí.
- ¿Por qué has hecho eso?¿Eres idiota? - dije sin pensar.
- Vale, vale osea... tengo que aguantar tus insultos, que te sientes encima de mi y ahora me pegas...bien, bien pues ahora me toca a mi. - dijo bobalicónamente.
Me cogió de la cintura, me subió bruscamente a sus hombros- yo no paraba de patalear, y me subió a su moto.
Desde ese momento, este es nuestro banco.

viernes, 8 de julio de 2011

Sólo contigo.

Y es contigo cuando no hay problemas, cuando todo es felicidad y los miedos desaparecen.
Por que las insignificantes cosas son las que tú valoras...cuando me tocas el pelo y dices que huele genial, cuando pasamos horas sentados en un banco viendo a la gente pasar; como los abuelitos. Jajajaja o como aquella vez con el helado de chocolate, que había más en nuestra cara y ropa que en el cucurucho.
Son estas cosas las que me hacen pensar que vale la pena perder el tiempo contigo, sólo contigo.

miércoles, 6 de julio de 2011

Él y sus tonterías.

Aun que hace bastante frío me levanto con más energía que nunca, me visto, desayuno algo y salgo disparada por la puerta.
Justo, ni un minuto más ni uno menos, él está ahí. No se da cuenta que he llegado y sigue peinándose el flequillo en un espejo retrovisor de un seat. Me acerco poco a poco sin que se inmute, y le tapo los ojos con mis manos.
- ¿Quien soy?- Le pregunté divertida.
- Mmm.. déjame que piense. - Dijo haciéndose el tonto.
-Tienes tres oportunidades.  -Dije sin pensar.
- Ya se, eres la simpática vendedora de fruta, la que ayer me dedicó esa sonrisa tan bonita. - Dijo convencido.
- ¡Idiota! - Dije mientras quitaba bruscamente mis manos de sus ojos y fingí que estaba enfadada.
- Venga tonta, ¿creías que lo decía en serio? - Dijo mientras se reía.
Me quitó el pelo y me cogió cariñósamente de la cara y me besó lentamente; me montó en su moto, no quise contestarle, me dejé llevar por la situación y no me bajé de la moto. Hoy solo quería pasar un perfecto día de mi vida con él, lo más importante de esta.

¡Sal ya!

Jolín y es que solo han pasado unas semanas y no sales de mi mente, te has aferrado a ella y no hay manera alguna de que salgas. Quiero que salgas de una vez, por favor. Poder vivir sin pensar en ti y en como estarás ahora, si te ha pasado algo o si también estás pensando en mi como yo lo estoy haciendo ahora. Necesito saber que no me estoy equivocando, que luego no me arrepentiré al decir que ya no te quiero.

lunes, 4 de julio de 2011

Vive.

Y haré el tonto cuando quiera, no me importa que la gente me mire, por que yo soy feliz así. Bailaré hasta que el cuerpo aguante, comeré botes y botes de helado de chocolate, aunque luego me duela la barriga; me da igual.
Veré dibujos animados hasta que me canse de ellos y es que la verdad no me importa.
Sí, puede ser que la gente piense que soy una inmadura por solo pensar en mi misma. Pero he pensado que la vida hay que vivirla y no hay que quedarse sentado esperando a que las oportunidades vengan solas.

sábado, 2 de julio de 2011

viernes, 1 de julio de 2011

Él.

Me pinto una uña de cada color,  me pongo aquel vestido que me regaló y los tacones negros, me maquillo rápidamente y cojo la cazadora. Va a ser una gran noche.
Me despierto con el maquillaje del día anterior, tú estás durmiendo ahí a mi lado, me siento especial por un momento. Me pongo una camiseta suya y me la anudo, unos pantalones cortos y unas zapatillas; de las cuales ahora no me acuerdo. Preparo algo. Unas tostadas y poco más. Noto que unas manos me cogen por la cintura, sí, es él, con los boxers que le regalé por su cumpleaños; le quedan genial. Me da un beso, lento, fugaz...
-¿Como estás princesa? - dijo entre bostezos.
- Muy bien príncipe. - dije entre risas.
- Tonta... - dijo mientras me dedicaba una de sus sonrisas.
Al instante me cogió y me llevó al sofá. Me tumbó. Y empezó a besarme por el cuello, lentamente, como solo él sabe.

Because you are INSIDE.

jueves, 30 de junio de 2011

Será imposible.

Quiero convencerme a mi misma que ya no te quiero, que no significas nada. Que eres una persona más de este mundo y que si te fueras no te echaría de menos.
Pero es que es imposible. Solo al recordarte, ahí sentado, quieto, sereno. Se me cae el mundo encima.
Recuerdo cuando te girabas y me dedicabas una de tus grandes sonrisas o únicamente te me quedabas mirando y cuando te miraba apartabas la vista como si nada y te ponías rojo como un tomate. Jajajaja me hacías mucha gracia. Poco a poco recuerdo esa mirada que echabas a cualquiera que se acercaba ami, parecías un niño pequeño al cual le habían quitado su piruleta.
Y sí, es cierto que yo tampoco he sido que digamos simpática o agradable contigo. Creo que era la consecuencia de ver que por mucho que nos quisiéramos eras inalcanzable. O por la diferencia de edad o bien por tu bipolaridad. 
Durante los últimos días he estado pensando que esto sería pasajero, que al no verte me olvidaría de ti y de tus tonterías de niño pequeño. Pero ahora me doy cuenta que no puedo estar sin ver ese brillo en tus ojos y esa despreocupación que desprendías. 

martes, 28 de junio de 2011

domingo, 26 de junio de 2011

No esperaré más, lo siento.

No quiero pensar.

Intento no pensar en que un día todo se acabará; por qué todo lo que empieza acaba. Me gusta recordar todos los momentos que hemos pasado juntos. Cuando te vi sabía que eras tú el que me haría ser feliz, el que convertiría mis días malos en días llenos de sorpresas inolvidables, el que con mirarme me haría caer en mil pedacitos, el que por muy pesado que fuera conmigo acabaría sacándome una sonrisa de oreja a oreja; el que me haría sentir esto por alguna persona.

viernes, 24 de junio de 2011

Una bonita excursión.

Bajamos de la moto, yo seguía con los ojos vendados, tenía una sensación de cosquilleo por todo el cuerpo, no sabía donde estaba ni por qué. Me dijiste que aún no me podía quitar la venda, los nervios iban en aumento.
Desde donde estaba podía apreciar insignificantes ruidos de pajarillos, el viento soplar y chocar por entre las ramas, el agua caer por un río... con ello me entretenía y por un momento olvidé donde estaba.
De repente noté como alguien me quitaba aquella venda, los rayos del sol incidían en mis ojos y no podía ver con claridad, poco a poco vi su rostro, aquel prado donde me llevaban de pequeña y el magnífico banquete que había preparado especialmente para mi. Había de todo, desde tostadas hasta un gran bizcocho de aquel chocolate que tanto me gusta...¡era perfecto!
Me abalancé sobre él y le besé con todas mis fuerzas.

sábado, 4 de junio de 2011

Smile please!

+ Sonríe… por favor, si no es por ti hazlo por mí.
- Hoy no puedo.
+ ¿No? Soy capaz de saltar hasta tu ventana, abrirla, colarme en tu casa y no dejarte en paz hasta que saques esa sonrisa tan bonita que tienes.

¿Amor?

Amor, pequeña palabra para tal sentimiento.
Hoy en día nadie usa esta palabra correctamente, para muchos es una simple fecha que enseñar a la gente y por la cual sentirse "mayor". Para otros simplemente es superioridad, es sentirse mejor que nadie. Hay una minoría de personas que sabe lo que es el amor, personas que lo demuestran cada día con un te quiero a primera hora del día bajo la lluvia, otras prefieren demostrarlo con un beso de infarto y un susurro en el oído que te pide que no te separes NUNCA de esta persona.

viernes, 13 de mayo de 2011

-Soy fácil de odiar. +Prefiero quererte, ya sabes me gustan los retos.


Going along this street and turn left.

¿Esa sensación de poder volar?

Eres tú, el que hace que me sienta en el aire, suelta, sin preocupaciones.
Lo tuyo no es normal, haces que me sienta especial, distinta a las demás, haces que brote esa sonrisa al verte y que no desaparezca nunca pase lo que pase.
¿Te has dado cuenta de lo importante que fuiste, eres y serás para mí? Apareciste de repente, sin avisar, como haces de costumbre; y me cambiaste la vida por completo.