viernes, 24 de junio de 2011

Una bonita excursión.

Bajamos de la moto, yo seguía con los ojos vendados, tenía una sensación de cosquilleo por todo el cuerpo, no sabía donde estaba ni por qué. Me dijiste que aún no me podía quitar la venda, los nervios iban en aumento.
Desde donde estaba podía apreciar insignificantes ruidos de pajarillos, el viento soplar y chocar por entre las ramas, el agua caer por un río... con ello me entretenía y por un momento olvidé donde estaba.
De repente noté como alguien me quitaba aquella venda, los rayos del sol incidían en mis ojos y no podía ver con claridad, poco a poco vi su rostro, aquel prado donde me llevaban de pequeña y el magnífico banquete que había preparado especialmente para mi. Había de todo, desde tostadas hasta un gran bizcocho de aquel chocolate que tanto me gusta...¡era perfecto!
Me abalancé sobre él y le besé con todas mis fuerzas.

2 comentarios: