domingo, 31 de julio de 2011

Querido aburrimiento.

Debe se estar a punto de llegar, faltan 15 minutos para que la película empiece.
¡Diiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
Uf ya está aquí.

Aún recuerdo como le conocí...
Era un día de julio, apagado, triste, nublado, aburrido. Había quedado para salir con unas amigas pero parecía que iba a llover y lo aplazamos para otro día. Esa noche, recuerdo, que me conecté a tuenti para ver si había alguien con quien hablar. Estaba una amiga conectada, estuvimos hablando y me dijo:
- ¿ Te aburres?
- Un poco bastante.
- Pues mira, nos podemos meter en un chat y meternos con la gente jajajaa.
- Jajajaja no estás bien eh...venga, probemos.
Nos metimos en un chat, el cual ella eligió.
- Mira, vamos a meternos con esa. - dijo emocionada.
Yo no sabía si hacerlo o no, me daba palo. Y de pronto... ¡pling!
Me habla un tal Alejandro...veamos que dice.
- Hola :)
Yo no sabía que decir, estaba un poco cortada la verdad.
- Hola. - dije secamente.
-¿Cuántos años tienes?
- 15, ¿y tú?
- 15 también.
-¿De dónde eres?
Madre mía, mal empezamos, me lo inventaré...
- Pues de Albacete.
No me lo creía ni yo, estaba haciendo el tonto. Pensaba yo ignorante.
-Yo de Valencia capital.
Vale, no puede ser yo soy de Valencia... Bueno, no pasa nada, no nos vamos a ver nunca, me inventaré una identidad falsa jajaja, siempre me habría gustado hacerlo.
-Anda, yo voy mucho por allí. - dije riéndome para mis adentros.
-¿Sí? jajaja que casualidad!
- Sí jajaa
- Bueno...y tú ¿como eres?
Jajajaa que bien me lo voy a pasar. - pensaba yo mientras tanto.
-Pues ojos verdes, el pelo castaño tirando rubio...
- Bueno a mi me gustan más los ojos marrones, pero veo que eres guapa :)
Será creído el muy cretino. En realidad tenía los ojos marrones, me sonrojé por un momento.
- Jaja, bueno, ¿y tú?
- Pues, soy alto, ojos marrones, pelo castaño muy clarito, voy al gimnasio pero aún me falta  para estar bueno, no fumo, bebo muy muy poquito y mi nota media es un 7.
Vaya...menudo está hecho...
- Yo un 8,15. - recalqué.
- Eso me gusta.
Mis mejillas cambiaban notablemente de color.
- Jajaja:$, ahora vuelvo, espera un segundito.
Mi amiga me estaba llenando el chat a mensajes, preguntando si me estaba metiendo con la gente. Yo asentía como una tonta.
Cuando volví a la ventanita de Alejandro encontré dos mensajes:
- Valeeeeee.
-¡Jope ya te echo de menos!
Ay madre, que chico más mono. Tengo que decirle la verdad, me siento mal, igual no se lo toma bien...pero bueno...
- Antes de nada tengo que decirte algo...
- Sí, dime.
- Pues que en realidad soy de Valencia, es que me daba cosa, era la primera vez que me metía en estos sitios...
- Tranquila, no pasa nada :)
- Pensaba que te lo tomarías mal...
- ¿Quién soy yo para juzgar?
Cada vez me encanta más.
- Hay alguien que no para de insultarme.
Oh dios, mi amiga ya está haciendo de las suyas...
- ¿Como se llama? - pregunté sabiendo de ante mano la respuesta.
- No se llama... es "jajajajaja"
- Vale, es una amiga que se aburre, no le des importancia.
- Entonces... ¿le contesto o le ignoro?
- Haz lo que quieras, te seguirá el rollo.
- Bueno, pues la ignoro y así sigo hablando contigo, que eso me gusta.
Ay madre, ay madre, y ahora...¿qué digo?
- Jajajajaja:$
- No, es que es verdad, aquí la gente va a lo que va...
- Vaya tela de gente...
- Y no se... tu eres distinta...eres especial.
Vale, ahora si que me había quedado sin palabras.
- Venga, no hace falta que mientas.
- ¡Lo digo de verdad, tonta!:$
- Jajajaja.
- Bueno yo dentro de poco me tengo que ir eh. - dije lamentandome.
- Noooo, ¿por qué?
- Mis padres, molan demasiado.
- A mi madre le da por lo mismo -.-
- Entonces...¿no volveremos a hablar?
- ¿Tu estarás aquí mañana a la misma hora?- dije esperanzadora.
- Si me aseguras que tu estarás...claro que sí.
- Vale, pues mañana a esta hora ¿vale?
- Vale, aquí estaré esperándote.
-¡Adiossssssss!
- ¡Adios!(L)
- Ah... mis ojos son marrones.

Estuvimos día tras día hablando, hablando de tonterías quizá... nos intercambiamos teléfonos, email etc.
Un día quedamos para conocernos... y aquí estamos después de mucho tiempo, en la fila 30 de una sala de cine.

domingo, 24 de julio de 2011

Inseparable distancia.

"Te he perdido entre la gente, te he adorado y te he odiado, y en el fondo sabes bien...que en los peores momentos llevas dentro un ángel negro que nos hunde a los dos..." sonaba en mi cuarto mientras yo estaba tumbada boca abajo en la cama. La tormenta de arena. Es una de las canciones que suena en " Tres metros sobre el cielo" desde que la escuché por primera vez no dejo de oírla.
Como decía, estaba tumbada en la cama, quería desconectar del mundo, olvidarme de los problemas por un instante, pensar que hay alguien que lo está pasando peor que yo en este momento.
Este verano, no le iba a ver, no nos íbamos a ver; aún no me lo creo. Hasta dentro de sabe quien, no le iba a volver a ver. Habíamos estado planeando ese momento desde el verano pasado. No nos separaríamos para nada, hasta que llegara una vez más la despedida. He estado soñando con ese día semanas e incluso meses, ahora nada se cumplirá; como bien he dicho era un sueño.
-¡Baja el volumen de esa música, ya! - dijo mi padre mientras habría la puerta de mi habitación.
- Ahora mismo. - dije en un tono triste.
Menos mal que no había notado nada, no soportaría en estos momentos un cuestionario por su parte.
Ayer le llamé para decirle que no nos veríamos ese verano.
- ¿Sí?
- Hola. - dije derrotada.
-¿Qué ocurre?, dentro de tan solo 2 días estaremos juntos. Ya queda menos.
- Lo siento, pero este verano no vamos a ir. - dije mientras la primera lágrima corría ya por mis mejillas.
-¿Qué dices?, eso es imposible, ¿es una broma? - dijo con voz dolida.
- Ya me gustaría a mi, a mi padre no le han dado las vacaciones para este mes, iremos unos días el mes que viene. - dije sin dejar de llorar.
- Vale, tranquilízate, no te preocupes, lo arreglaremos de alguna manera.
- Pero, ¿como?, vivimos lejos, lo único que nos quedaba era eso y ahora, ni tan siquiera.
-No te preocupes, lo arreglaremos. Te quiero.
Y colgó.
Aquellas últimas palabras me llenaron de vida por un momento. Era genial, en cualquier circunstancia tenía palabras de animo para mi. Como le quiero.

Entró mi hermana a la habitación y me dijo que la cena ya estaba. Salí de la habitación guardándome las lágrimas; no me gustaba recordar.
La cena transcurrió sin muchos problemas, pocas preguntas que me pudieran comprometer en ese momento.
Acabo y me voy a mi cuarto. Cojo el portátil y echo un vistazo a tuenti, nada nuevo. Cierro. Me tumbo en la cama y miro al techo. Y de repente... "...todo lo que siento por ti... solo podría decirlo así..., todo lo que siento por ti...solo sabría decirlo así..." La tormenta de arena. Venía de la ventana de mi habitación que daba a un pequeño parque. Me asomé pensando que podría ser cualquiera. Era imposible. No podía ser. Él. Había recorrido kilómetros y kilómetros para verme. Y encima, esa canción que tanto me gustaba. Que suerte tengo. Le lancé un beso desde la ventana y le hice un gesto para que entendiera que tenía que esperar.
Salí de la habitación de puntillas con la esperanza de que mis padres durmieran en ese momento. Así fue, afortunadamente. Cogí las llaves evitando que hicieran ruido y salí de allí. Bajé por las escaleras corriendo, como nunca lo había hecho. Abrí el portal y me dirigí hacia el parque. Allí estaba sentado en aquel banco, a la espera de que yo bajara. De pronto se levantó. Corrí y le abracé con todas mis fuerzas.
- Eres increíble. - le susurré al oído.
- Por ti hago cualquier cosa. - susurró él en este caso.
- Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. - chillé en la oscuridad de la noche.
Y nos fundimos en un beso interminable.

jueves, 21 de julio de 2011

Únicamente...¿recuerdos?

Me levantó, esta vez me cuesta elegir lo que voy a ponerme. Unos pitillos vaqueros, una camiseta cualquiera y mis converse gastadas. Tomo un vaso de zumo de naranja, perfecto para empezar el día con buen pie.
El ascensor está ocupado, bajo por las escaleras. Llego al portal y abro la puerta.
La moto sigue aparcada donde la dejé, sería la última en el caso de que me la robasen. Demasiadas advertencias. Menos mal. Me monté decidida y me puse el casco. Hoy iba a ser otro día más.
Paso por delante de su casa, en aquel portal, empezó todo, más bien...mi pesadilla.
Volvíamos de un precioso día en la playa. Me había "raptado" de casa para pasar el día juntos ya que era nuestro aniversario. Un año. Había llovido mucho desde entonces. Me dejó en el portal.
- Mañana te paso a recoger con mi moto, ¿vale? - dije mientras le dedicaba una de mis mejores sonrisas.
- No puedo, es que...tengo que ayudar a mi madre a limpiar... - dijo no muy convencido.
- Bueno...por está vez pasa... - dije sin pensarlo mucho.
- Adiós, te quiero pequeña. - dijo mientras me dio un beso inolvidable.
Que suerte tengo- pensaba yo ignorante.
Mañana le daré una sorpresa y le libraré de ese día tan divertido de limpieza- pensé ingenua.
Me levanté más pronto que de costumbre, lo preparé todo al detalle para que se sorprendiera. Salí de casa sonriendo como nunca lo había hecho. Era feliz.
Cogí la moto y me dirigí hacia su casa. Era pronto, entonces decidí ir a la tienda de discos que hay al lado de ella para comprar el disco de nuestra canción. Estaba segura que le iba a encantar. Cogí el ticket y me largué, salí como una flecha de aquella tienda, nada más salir me lo encontré ahí. Y no solo. Me pellizqué por si acaso, no me lo podía creer. Él, mi todo, estaba dedicándole los mismos besos, te quieros, caricias, los mismos "para siempre", a otra. Rompí a llorar, me acerqué a ellos y empecé a pegarle, con todas mis fuerzas.
-¿Como has podido?- repetía como una loca, mientras las lágrimas querían escapar de mis ojos.
- No...esto no es lo que parece... - dijo sin creérselo ni él.
- No me hables, no me busques, no me toques, no quieras saber nada de mi, no quiero nada tuyo, déjame y no te vuelvas a acercar a mi. - dije llorando.
- Pero...
Eché a correr, la tristeza y las ganas de llorar me invadían cada vez más. Corrí, corrí para olvidar. No podía dejar de hacerlo.

Ahora solo son recuerdos, ahora vivo el presente y mi presente tiene nombre: ¡F E L I C I D A D!










sábado, 16 de julio de 2011

Un película, un te quiero.

Había quedado para ir al cine. Un película. Un historia que contaría algo. Quizá una historia de amor, de desamor, una de aventuras ¿por qué no?, misterio, intriga quizá.
Iba a pasar la tarde con mi mejor amigo. Desde que acabó el instituto no nos veíamos y tenía unas ganas increíbles de verle y contarle como me iba todo.
¡Diiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
- Ahora bajo. - dije entusiasmada por el telefonillo.
Estaba ahí, sentado en las escaleras. Vaya...no parece él. Está más moreno, más alto, ya no usa gafas; se ha puesto lentillas. No lo habría reconocido. Está como... ¿más guapo?. No, no yo no debería decir esto, no, es mi amigo y eso va por delante de todo. Olvidé eso último que dije y me aproximé a él.
- Ummm.. y este chico aquí sentado...¿a quien espera?- dije bromeando.
Se levantó como un rayo y me abrazó fuertemente.
- ¡Pero que guapa estás! va, ¿ que te has hecho? - dijo emocionado.
-¿Peinarme? jajajajaja
Comenzamos a reír y salimos del patio de casa. Por el camino estuvimos hablando de todo desde la familia hasta el amor. Él me estuvo contando que estaba enamorado de una chica, pero que era imposible porqué ellos eran muy amigos y rompería esa relación tan bonita. Yo le aconsejé que fuera a por todas, que no hay nada imposible en la vida y que no perdería mucho. Tonta de mi, no sabía lo que me esperaba.
-Entonces...¿te apetece ir al cine? - dijo como si quisiera añadir algo más.
- Sí por fa, hace mucho que no voy, ¿a ti no?
- Hombre...si es contigo...claro. - dijo mientras el color de sus mejillas cambiaba.
Aún no quería adelantar acontecimientos.
-¿Palomitas?
-¡Claro! ¿Qué es un cine sin palomitas?
- Jajajaja echaba de menos esto. - dijo alegremente.
Fila 25, asiento 12 y 13.
-¡Venga, corre, que va a empezar la película y aún estamos aquí! - dije eufórica.
-Ya voy, espera.
Nos sentamos y empezó la película. Era una mezcla de terror, amor y misterio. Esta vez la eligió él.
- No me gustan las películas de miedo y lo sabes. - le susurré.
- Cuando haya alguna escena de miedo apóyate en mi y cierra los ojos - dijo sonriendo.
- Eres muy tonto ¿lo sabías?
-Venga, calla, que quiero ver la película.
La película transcurría sin rasgos de terror. Hasta que...
- Ves, al final lo has hecho. - dijo complaciente.
En ese momento mi mejilla se encontraba en su hombro y nuestras manos permanecían cogidas como si estuvieran pegadas con cola. Era una situación muy incómoda. Es mi amigo, mi mejor amigo. No quiero estropearlo. De repente nuestras miradas se cruzaron. Él ya no era él, era un extraño. Y eso, no se por qué, me gustaba.
-¿Sabes? echaba de menos ese brillo en tus ojos...es...¿especial?
-Esa chica...¿soy yo? - dije dubitativa.
- Dímelo tú.
Se acercaba poco a poco, sin prisa. Notaba cómo su respiración iba en aumento. Estábamos allí. Uno al lado del otro, mirándonos, expectantes a cualquier movimiento.
- Perdóname por lo que voy a hacer. - me susurró al oído.
Notaba sus cálidos labios pegados a los míos. Era especial, extraño, nuevo, diferente tal vez.
- Te quiero. - volvió a susurrar.

viernes, 15 de julio de 2011

Tengo ganas de ti.

Otro verano y con el las vacaciones.
En el mes de agosto toca apartamento, sí, a mi me gusta, desconecto y me olvido de los problemas. Nuevas amigas, viejas quizá, la playa, la brisa del mar que roza tu piel en los momentos inesperados, los vecinos de siempre y el vecino de siempre.
-Ummm... me encanta el olor del cloro. -Dije cerrando los ojos y sintiéndome la reina del mundo.
Era pronto, bajé a esas horas por que me apetecía tener unos minutos de tranquilidad, más tarde aparecerían los niños con las pelotas inchables que tanto me molestan.
Yo estaba allí quieta, sin haberme metido aún en la piscina, quería saborear ese ambiente, el sol incidiendo en mi cara, ese olor que tanto me gustaba...era perfecto.
Y de pronto...apareció él, a la última persona que quería ver en ese momento.
-Vaya, creí que iba a estar solo. - dijo creyendo que me iba a largar.
- Pues ya somos dos. - dije bordemente.
Lo conocí hace unos años, me parecía un chico mono, simpático y con aires de protector con sus hermanos.
Un día tras otro veía como me miraba, esa sonrisa de dientes perfectos, blancos, rectos... yo no quería nada en ese momento, aquello sería imposible, cada uno vivia en un sitio diferente de la geografía española y además...el verano estaba para disfrutarlo, pensaba yo ingnorantemente.
(Flashback) Pero un día tenía que suceder y sucedió. Recuerdo que estábamos en la piscina, yo con mi recién grupo de amigas y él allí, a pocos metros de mi, quieto sin borrar esa sonrisa de su cara. Me costaba no mirar, era prácticamente imposible, ese verano ya no iba a ser uno más.
Se acercó a mi y... :
- Hola, te he estado observando y...¿eres mi vecina de enfrente, no?- pregunto sabiendo que la había cagado.
- Sí, hola, me llamo Lucía ¿y tu?
- Hola, soy Alex.
-Encantada, y..¿cuántos años tienes?
- 15.
Se me paró el mundo, si puede ser que resulte antigua o no se, pero tenía amigas que por culpa de la edad habían tenido problemas. Bueno...un año no es para tanto ¿verdad?
-Ah... yo 14. - dije derrotada.
- ¡Que bien! la verdad es que las chicas de mi edad son todas unas creídas y me gustaría comprobar que no todas sois así. - dijo entre risas.
Vale, no es por ser aguafiestas pero...¡creo que este chico es tonto!
- Jajajajajaja. - reí falsamente.
- ¿Tienes algo que hacer esta tarde?, podríamos salir a dar un paseo por la playa...si te parece bien, claro.
- ¡Claro! llamame al timbre a las 18:00, ¿vale?
- Allí estaré.
Las 17:30, el corazón se me iba a salir del pecho, la espera se me hacía eterna.
Las 17:45, las 17:50, 17:56, ¡diiiiiiiiiiiiiiiing!
La playa, que bonita, hacía tiempo que la esperaba impaciente.Y ahora estoy aquí con el de enfrente ¿quien me lo iba a decir?
-¿De que quieres el helado?
- Pistacho está bien.
Nos lo tomamos mientras paseábamos, de repente se paró. En el momento justo. Puesta de sol. 19:03.
Nunca había visto una tan bonita como aquella. Se acercaba, cada vez más. Notaba su respiración en mis labios. Más cerca. Y con el atardecer de fondo nos besamos. Apasionado. Dulce. Desgarrador. Lento.
Fue el principio de una bonita historia, a partir de ese día no nos separamos. Aquello parecía un cuento. Un cuento del cual no querría salir nunca.
Recuerdo cuando una noche tocó la puerta de casa, yo no me lo podía creer, estaba loco. Mis padres dormían solo a unos metros y él estaba allí con su sonrisa.
-¿Estás loco?- dije con una sonrisa de oreja a oreja.
- Pero por ti. - dijo mientras me besaba delicadamente, como si mi boca fuera de cristal y no la quisiera romper.
Nos quedamos ahí en la penumbra de la noche, besándonos como si el mundo no nos importara lo más mínimo. Nos quedamos sentados en la puerta de mi casa. Mirando la luna.
- Voy a decirte algo, pero  no se lo digas a nadie ¿vale?, es un secreto.
- Vale, dime. . dije con cara de estúpida.
- Te quiero. No quiero que esto acabe nunca.
 Le abracé y le dí un beso interminable. La noche pasó mientras nosotros, sentados, sin preocupaciones  nos mirábamos como tontos.
El día llegó, los días habían pasado tan rápido que no nos damos cuenta que pronto llegaría la despedida, aún que ambos sabíamos que nos seguiríamos viendo ya que los dos eramos propietarios, nos prometimos llamarnos todos los días sin excepción, hablar por ordenador, enviarnos cartas, sms, hablar por web cam etc
Pero esto nunca ocurrió.

Ya era por la tarde y a mi hermana le apetecía ir al parque. Me tocó a mi ir con ella. Para no aburrirme cogí el libro de "Tengo ganas de ti" tenía unas ganas increíbles de saber como acababa aquella preciosa historia.
-Lucía ven a columpiarme por fa. -gritó mi hermana.
Dejé el libro en el banco y empecé a columpiarle.
-¡Mierda!
Entró, sí, no tenía más sitios, no. Se sentó en el banco donde yo estaba hace unos segundos. Mi libro. Cogió mi libro y comenzó a hojearlo.
- ¿Me devuelves mi libro?- dije lo más seria posible.
- Tengo ganas de ti.
-¿Perdona?
- Sí, que tengo ganas de ti.
Me cogió de la mano, empezó a correr, llegamos a la playa. Puesta de sol. Y me besó. 19:03.

martes, 12 de julio de 2011

Un banco, otro recuerdo.

Permanezco sentada en el banco, sí, en nuestro banco. En el banco donde un día me senté para anudarme las zapatillas y sin querer -lo juro- me senté encima tuyo, jajajaja ahora me río pero pasé mucha vergüenza.
- Pensé que esta mañana iba a ser más tranquila. - dijo entre risas.
- ¡Ostras! perdona, lo siento, ¿estás bien?, no lo he hecho aposta; en serio. - dije avergonzada.
- Huy jajaja, no pasa nada, yo encantado de este recibimiento. - dijo seguro de si mismo.
- ¡Idiota! - dije mientras notaba que me ponía roja.
Él parecía alto, ojos claritos y muy grandes, su pelo era castaño, sí, tirando a rubio. Me sentía segura con él, en ese momento aún no lo sabía, pero iba a ser alguien en mi vida.
- Bueno señorita, aparte de insultarme y usarme como asiento...¿sabría decirme como se llama usted? - dijo serio, aún que se notaba a la legua que era una broma más de las suyas.
- No hablo con groseros. - dije esperando a que se disculpase.
Me cogió de la mano y me acercó a él. El corazón me iba a mil por hora y no sabía porqué, era algo extraño.
- ¡Si no me sueltas gritaré! - dije arrepintiéndome al instante.
- Oh que miedo, vas a gritaaaar. - me susurró al oído sarcásticamente.
En ese momento me paralicé, no supe reaccionar, me dejé llevar y ahora no se si hice bien en hacerlo.
Quise decir algo pero él se adelantó, me tapó la boca con un dedo y me besó dulcemente.
En mi mente corría todo tipo de pensamientos: debe ser un mujeriego... pero si no sabe ni como me llamo y ya me está besando como si fuéramos novios de toda la vida. Soy idiota, no debería haberme dejado, mañana ya no se acordará de mi...
Me dio tiempo a pensar en todo menos en lo más importante...aquello podría salir bien. Sí, he de decir que últimamente no pienso en muy positivo que digamos, pero...¿por qué no?
Me aparté rápidamente. Y le dí un guantazo del cual luego me arrepentí.
- ¿Por qué has hecho eso?¿Eres idiota? - dije sin pensar.
- Vale, vale osea... tengo que aguantar tus insultos, que te sientes encima de mi y ahora me pegas...bien, bien pues ahora me toca a mi. - dijo bobalicónamente.
Me cogió de la cintura, me subió bruscamente a sus hombros- yo no paraba de patalear, y me subió a su moto.
Desde ese momento, este es nuestro banco.

viernes, 8 de julio de 2011

Sólo contigo.

Y es contigo cuando no hay problemas, cuando todo es felicidad y los miedos desaparecen.
Por que las insignificantes cosas son las que tú valoras...cuando me tocas el pelo y dices que huele genial, cuando pasamos horas sentados en un banco viendo a la gente pasar; como los abuelitos. Jajajaja o como aquella vez con el helado de chocolate, que había más en nuestra cara y ropa que en el cucurucho.
Son estas cosas las que me hacen pensar que vale la pena perder el tiempo contigo, sólo contigo.

miércoles, 6 de julio de 2011

Él y sus tonterías.

Aun que hace bastante frío me levanto con más energía que nunca, me visto, desayuno algo y salgo disparada por la puerta.
Justo, ni un minuto más ni uno menos, él está ahí. No se da cuenta que he llegado y sigue peinándose el flequillo en un espejo retrovisor de un seat. Me acerco poco a poco sin que se inmute, y le tapo los ojos con mis manos.
- ¿Quien soy?- Le pregunté divertida.
- Mmm.. déjame que piense. - Dijo haciéndose el tonto.
-Tienes tres oportunidades.  -Dije sin pensar.
- Ya se, eres la simpática vendedora de fruta, la que ayer me dedicó esa sonrisa tan bonita. - Dijo convencido.
- ¡Idiota! - Dije mientras quitaba bruscamente mis manos de sus ojos y fingí que estaba enfadada.
- Venga tonta, ¿creías que lo decía en serio? - Dijo mientras se reía.
Me quitó el pelo y me cogió cariñósamente de la cara y me besó lentamente; me montó en su moto, no quise contestarle, me dejé llevar por la situación y no me bajé de la moto. Hoy solo quería pasar un perfecto día de mi vida con él, lo más importante de esta.

¡Sal ya!

Jolín y es que solo han pasado unas semanas y no sales de mi mente, te has aferrado a ella y no hay manera alguna de que salgas. Quiero que salgas de una vez, por favor. Poder vivir sin pensar en ti y en como estarás ahora, si te ha pasado algo o si también estás pensando en mi como yo lo estoy haciendo ahora. Necesito saber que no me estoy equivocando, que luego no me arrepentiré al decir que ya no te quiero.

lunes, 4 de julio de 2011

Vive.

Y haré el tonto cuando quiera, no me importa que la gente me mire, por que yo soy feliz así. Bailaré hasta que el cuerpo aguante, comeré botes y botes de helado de chocolate, aunque luego me duela la barriga; me da igual.
Veré dibujos animados hasta que me canse de ellos y es que la verdad no me importa.
Sí, puede ser que la gente piense que soy una inmadura por solo pensar en mi misma. Pero he pensado que la vida hay que vivirla y no hay que quedarse sentado esperando a que las oportunidades vengan solas.

sábado, 2 de julio de 2011

viernes, 1 de julio de 2011

Él.

Me pinto una uña de cada color,  me pongo aquel vestido que me regaló y los tacones negros, me maquillo rápidamente y cojo la cazadora. Va a ser una gran noche.
Me despierto con el maquillaje del día anterior, tú estás durmiendo ahí a mi lado, me siento especial por un momento. Me pongo una camiseta suya y me la anudo, unos pantalones cortos y unas zapatillas; de las cuales ahora no me acuerdo. Preparo algo. Unas tostadas y poco más. Noto que unas manos me cogen por la cintura, sí, es él, con los boxers que le regalé por su cumpleaños; le quedan genial. Me da un beso, lento, fugaz...
-¿Como estás princesa? - dijo entre bostezos.
- Muy bien príncipe. - dije entre risas.
- Tonta... - dijo mientras me dedicaba una de sus sonrisas.
Al instante me cogió y me llevó al sofá. Me tumbó. Y empezó a besarme por el cuello, lentamente, como solo él sabe.

Because you are INSIDE.