martes, 12 de julio de 2011

Un banco, otro recuerdo.

Permanezco sentada en el banco, sí, en nuestro banco. En el banco donde un día me senté para anudarme las zapatillas y sin querer -lo juro- me senté encima tuyo, jajajaja ahora me río pero pasé mucha vergüenza.
- Pensé que esta mañana iba a ser más tranquila. - dijo entre risas.
- ¡Ostras! perdona, lo siento, ¿estás bien?, no lo he hecho aposta; en serio. - dije avergonzada.
- Huy jajaja, no pasa nada, yo encantado de este recibimiento. - dijo seguro de si mismo.
- ¡Idiota! - dije mientras notaba que me ponía roja.
Él parecía alto, ojos claritos y muy grandes, su pelo era castaño, sí, tirando a rubio. Me sentía segura con él, en ese momento aún no lo sabía, pero iba a ser alguien en mi vida.
- Bueno señorita, aparte de insultarme y usarme como asiento...¿sabría decirme como se llama usted? - dijo serio, aún que se notaba a la legua que era una broma más de las suyas.
- No hablo con groseros. - dije esperando a que se disculpase.
Me cogió de la mano y me acercó a él. El corazón me iba a mil por hora y no sabía porqué, era algo extraño.
- ¡Si no me sueltas gritaré! - dije arrepintiéndome al instante.
- Oh que miedo, vas a gritaaaar. - me susurró al oído sarcásticamente.
En ese momento me paralicé, no supe reaccionar, me dejé llevar y ahora no se si hice bien en hacerlo.
Quise decir algo pero él se adelantó, me tapó la boca con un dedo y me besó dulcemente.
En mi mente corría todo tipo de pensamientos: debe ser un mujeriego... pero si no sabe ni como me llamo y ya me está besando como si fuéramos novios de toda la vida. Soy idiota, no debería haberme dejado, mañana ya no se acordará de mi...
Me dio tiempo a pensar en todo menos en lo más importante...aquello podría salir bien. Sí, he de decir que últimamente no pienso en muy positivo que digamos, pero...¿por qué no?
Me aparté rápidamente. Y le dí un guantazo del cual luego me arrepentí.
- ¿Por qué has hecho eso?¿Eres idiota? - dije sin pensar.
- Vale, vale osea... tengo que aguantar tus insultos, que te sientes encima de mi y ahora me pegas...bien, bien pues ahora me toca a mi. - dijo bobalicónamente.
Me cogió de la cintura, me subió bruscamente a sus hombros- yo no paraba de patalear, y me subió a su moto.
Desde ese momento, este es nuestro banco.

6 comentarios:

  1. Que bonita la historia... cuando he terminado de leerlo, quería más, como cuando me acabo un libro jaja
    Es muy bonita ^^
    Un besazo desde http://carolinesmile.blogspot.com/

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  2. Jajajaja muchas gracias :)
    Estaba inspirada:$
    Un besittttttto(L)

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  3. Hola! Me gusta mucho tu blog, esta entrada me encanta, te sigo! pasate por el mío si quieres, un beso :)
    http://www.nicolewildes.blogspot.com/

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  4. Muchísimas gracias :)
    Enseguida me paso y le echo un vistazo!
    Otro para ti ^^

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  5. Me gusta tu blog, te sigo, sígueme si te gusta el mio;)
    http://setratadeseguirsinti.blogspot.com/

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  6. Muchas gracias :)
    El tuyo es muy bonito, te sigo también ^^
    Un beso.

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