domingo, 4 de septiembre de 2011

Ni las nubes.

CAPÍTULO 3

- Si quieres cambiamos de canal, eh. - dijo mientras me miraba fijamente a los ojos, con cara de buen chico.
- No tranquilo, no importa. - dije mientras levantaba poco a poco mi cara de aquellos confortantes pectorales, y me recogía el pelo con una goma.
- Venga, vayamos a dormir, que ya es tarde.
Hace ademán de levantarse del sofá, pero yo me adelanto.
- ¿A donde te crees que vas? duermes en el sofá, guapo. - dije con una sonrisa radiante.
- Pero...¿no era de broma?, encima que dejo que te acurruques en mi...
- Haberlo pensado antes. - digo mientras desaparezco por el pasillo.
Me pongo el pijama, y me tumbo boca arriba, mirando al techo. Pienso en como había ido el día y en que ayer por ejemplo, ni me imaginaría que iba a tener una semana a un desconocido en casa, a un desconocido muy guapo; pero desconocido. Con estos últimos pensamientos me duermo.
Por una rajita de la persiana entra un hilo de luz, este incide en mis ojos y hace que me despierte.
Bostezo, me incorporo y salgo de la habitación. Entro en el salón. No está, ha desaparecido. ¿Había sido todo un sueño? Abro un poco más los ojos y consigo ver que la mesa está puesta. Dos tazas, dos platitos y dos cuchillos. En el centro de la mesa hay un jarrón estrecho y alto, dentro de el una margarita.
Me dirijo hacia la cocina, y ahí estaba él, intentando que no se quemasen las tostadas.
- Buenos días. - digo aún medio dormida.
- Ey, buenos días, no te había oído.
- ¿Como va ese labio?
- Ah, muy bien, ya no duele. - dijo dedicándome una buena sonrisa mañanera.
- ¿Te ayudo?
- No, no sientate en la mesa, ya has hecho bastante por mi.
- Como quieras.
Me siento y espero a Hugo para desayunar. Desde la cocina oigo:
- He llamado esta mañana a Dani para que recogiera mis cosas de casa de Eric, y hace un cuarto de hora me las ha traído.
- Genial. - digo con voz dormida.
Aparece por la puerta con un plato lleno de tostadas, en la otra mano lleva un brick de leche. Llevaba un bañador distinto al de ayer - se habrá cambiado-, ahora me fijo mejor, ese moreno le sienta genial y parece que va al gimnasio.
-¿Colacao o café?
- Colacao, colacao. - dije convencida.
- Ahora vuelvo.
Parece que la pierna la tiene mejor, se mueve con gran facilidad.
Llega con el bote de colacao y se sienta enfrente mia.
- ¿Como has dormido?
- Ah, bien, ¿el sofá es cómodo?
- No está mal, pero solo para una noche eh. - dijo mientras empezó a reirse.
- En mi habitación hay dos camas... podemos dormir perfectamente.
- Depende...
- ¿Cómo que depende?
- Sí...a ver, mejor en una que en dos, ¿no? - ahora las risas por su parte eran más fuertes.
- ¡Cretino!
- Ey, no empecemos, que es muy temprano.
- ¡Pero si has sido tú!
- Bah...prueba las tostadas, a ver que te parecen. - dice cambiando de tema, no quiere ir al rellano.
El desayuno transcurre tranquilo.
- ¿Bajamos a la playa? - preguntó.
- Vale, voy a ponerme el bikini y en seguida estoy.
- Como la señorita diga.

Continuará en el siguiente capítulo.

8 comentarios:

  1. Yo también quiero un Hugo que me haga el desayuno :P
    Me encanta *.*

    Besos y siguela :D

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  2. Jajajajaja yo también, yo también, muchas graciasssss :)
    Besitos(L)

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  3. Guapiss :) una pregunta : te tengo agregada al tuenti? jaja es que no lo sé :S si quieres déjamelo x mi blog vale? Un beso guapisima :D

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  4. quee intriga por favor!! jooo este capitulo a sido muy cortito, no? da algun detallito mas jejeje un beso!

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  5. Jaja que mono es *-* Ay ay ay, a ver que poco tarda en surgir algo entre estos dos, demasiada tensión sexual hay jajaja
    Me encanta la historia, tenía ganas de leerla ya, a ver si pronto escribes de nuevo! ^^
    Un besazo enormeeeeee(L)

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  6. Jajajajaja si, si dentro de nada :)
    Muchos besssssssssssos y gracias por pasarte siempre(L)

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