viernes, 23 de diciembre de 2011

-Ya es la hora, el tren sale dentro de unos minutos, me tengo que ir.
-No, no te vayas.
-Es lo más inteligente, ya nada me retiene aquí.
Se dió la vuelta y empezó a caminar con su maleta en la mano, Sam corrió hacia ella y le agarró de la manga de su abrigo. Empezó a llover.
-Por favor, hazlo por mi.
-Dime sólo una razón por la que deba quedarme.- dijo mientras empezaba a llorar, sus lágrimas ya no se distinguían de la lluvia.
-Tengo miles razones por las que tienes que quedarte: tu sonrisa...esa magia que desprendes al sonreír no la cambiaría por nada en el mundo, el perfume que desprende tu pelo al toparse con una ráfaga de viento; inconfundible, sentirme pequeño cuando estoy a tu lado, esa manera que tienes que hace sentirme especial por el simple hecho de estar contigo, la agonía que siento cuando te veo cruzar una esquina y saber que hasta el día siguiente no podré volver a ver esos ojos brillantes y resplandecientes; imagínate si te vas para siempre...
- Pero...
-No, déjame acabar, por favor. ¿Sabes? la primera vez que te vi supe que nada ni nadie nos podría separar en ningún momento, que seríamos uno, que no podría vivir sin tu energía mañanera ni sin tu risa.
Pero al fin y al cabo la razón más importante es que te quiero y que si te vas...yo me muero.

1 comentario:

  1. Jo que precioso, el amor es la razón más importante! Y la foto viene que ni pintada no? Me alegro que estas Navidades actualices más, que es un placer poder volver a leer tus textos.
    Un besazo Rocío.

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